Por Yoisi Moguel
MÉRIDA, Yuc., 17 de junio de 2026.- La creciente indignación que generan en redes sociales los casos de maltrato animal en Yucatán no se está traduciendo en procesos legales ni en sanciones para los responsables. Mientras videos y denuncias circulan ampliamente en internet, las oficinas de la Fiscalía General del Estado (FGE) continúan recibiendo pocas denuncias formales, situación que favorece la impunidad.
De acuerdo con Elsa Arceo Medina, activista y defensora de los derechos de los animales, organizaciones civiles han identificado y documentado cerca de mil 100 casos de maltrato animal en Mérida y otros municipios de Yucatán durante lo que va del año.
Sin embargo, explicó que esta cifra contrasta con los registros oficiales debido a una importante “cifra negra”, generada por ciudadanos que prefieren no acudir ante el Ministerio Público para ratificar sus denuncias.
Entre abandono, desnutrición y crueldad
La activista señaló que cientos de perros y gatos enfrentan condiciones de abandono, desnutrición, falta de atención veterinaria e incluso actos de crueldad extrema.
Aunque el maltrato animal está tipificado como delito en Yucatán, aclaró que la difusión de fotografías o videos en redes sociales no es suficiente para iniciar automáticamente un procedimiento penal.

Como ejemplo, recordó un caso ocurrido recientemente en Kanasín, donde un motociclista fue captado mientras arrastraba intencionalmente a un perro.
A pesar de que la agresión fue grabada por un testigo y ampliamente difundida en plataformas digitales, la persona que registró los hechos decidió no formalizar la denuncia ante las autoridades, impidiendo que se ejercieran acciones legales contra el responsable.
Del activismo digital a la acción legal
Ante este escenario, Arceo Medina llamó a la ciudadanía a pasar del activismo digital a la responsabilidad civil, destacando que la única vía para judicializar estos casos es la presentación de una denuncia formal ante la Fiscalía.
La defensora insistió en que combatir la violencia contra los animales requiere algo más que indignación en redes sociales: exige participación ciudadana, denuncias y seguimiento legal para que los agresores enfrenten consecuencias.






















