Yoisi Moguel
MÉRIDA, Yuc., a 23 de junio de 2026.– La histórica percepción de que Yucatán se encuentra al margen de los fenómenos sísmicos comienza a quedar atrás. Ante los recientes movimientos telúricos registrados en la región, el Ayuntamiento de Mérida decidió actualizar y poner a punto el sismógrafo ubicado en el Cementerio General, una herramienta que ahora cobra relevancia estratégica para la seguridad y la prevención.
La alcaldesa Cecilia Patrón Laviada confirmó que la renovación del equipo responde a la necesidad de fortalecer el monitoreo sísmico en la capital yucateca y adaptar las estrategias de protección civil a una realidad geológica que ha comenzado a mostrar señales distintas a las observadas durante décadas.
La edil explicó que el seguimiento de la actividad sísmica dejó de ser un asunto secundario para convertirse en una prioridad dentro de la agenda municipal, especialmente después de los eventos recientes que despertaron inquietud entre la población.
Alianza con la UNAM y Protección Civil
La estrategia contempla no solo la modernización del equipo, sino también una colaboración estrecha con especialistas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y autoridades de Protección Civil, con el objetivo de mejorar la capacidad de análisis y respuesta ante posibles fenómenos geológicos.
De acuerdo con la alcaldesa, la comprensión del comportamiento del territorio peninsular ha evolucionado en los últimos años. Lo que antes era considerado una zona prácticamente libre de sismos hoy se analiza bajo una nueva perspectiva, influida por la actividad de fallas geológicas locales y por los efectos asociados a fenómenos registrados en el Caribe y el sureste del país.
Frente a este panorama, afirmó, la administración municipal ha optado por reconocer la nueva realidad y actuar con base en criterios científicos y preventivos.
Convertir datos en decisiones
En los próximos días se realizará una inspección técnica al equipo instalado en el Cementerio General para verificar su funcionamiento y definir los mecanismos de coordinación con los investigadores de la UNAM.
Patrón Laviada señaló que el principal desafío no radica únicamente en recopilar información, sino en interpretar adecuadamente los datos para transformarlos en acciones concretas que fortalezcan la seguridad ciudadana y la capacidad de respuesta institucional.
La alcaldesa destacó que Mérida ha construido durante décadas una sólida cultura de prevención frente a fenómenos hidrometeorológicos, especialmente los huracanes, experiencia que ahora deberá ampliarse hacia un ámbito menos familiar para la población: la sismicidad.
Una nueva agenda de prevención
La apuesta municipal busca erradicar la percepción de que los riesgos geológicos son ajenos a la entidad y promover una cultura preventiva acorde con los nuevos desafíos que enfrenta la región.
Con un sismógrafo modernizado, el acompañamiento de especialistas y una vigilancia más estrecha del comportamiento del subsuelo, Mérida busca anticiparse a posibles contingencias y adaptar tanto su infraestructura como sus protocolos de protección civil a una realidad geológica que comienza a demandar mayor atención en la península.
La estrategia representa un cambio de paradigma para una ciudad acostumbrada a prepararse para los fenómenos que llegan desde el mar y la atmósfera, pero que ahora también vuelve la mirada hacia lo que ocurre bajo sus propios pies.






















