OAXACA, Oax., a 25 de junio de 2026.- Aún hay lugares de México que esconden especies nunca antes vistas por la ciencia. Eso quedó demostrado en la Sierra Mazateca de Oaxaca, donde un grupo de investigadores descubrió tres nuevas especies de salamandras, un hallazgo que amplía el conocimiento sobre la biodiversidad del país y confirma que todavía existen regiones poco exploradas.
El descubrimiento se realizó en el Cerro Rabón, una zona montañosa caracterizada por sus bosques húmedos y su gran riqueza natural. Ahí, especialistas desarrollaron expediciones entre 2022 y 2023 con el objetivo de documentar la fauna local. Lo que comenzó como un inventario terminó convirtiéndose en un aporte de relevancia internacional.
La investigación fue encabezada por Víctor Hugo Jiménez Arcos, profesor de la Facultad de Estudios Superiores Iztacala de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), con la colaboración de investigadores del Instituto de Biología de la UNAM y del New York City College of Technology.
Para confirmar el hallazgo, los especialistas compararon las características físicas de los ejemplares y realizaron estudios genéticos mediante análisis de ADN. Los resultados demostraron que se trataba de tres especies que no habían sido descritas anteriormente y fueron publicados en la revista científica Vertebrate Zoology.
Con este descubrimiento, el género Pseudoeurycea suma ahora 44 especies reconocidas, de las cuales 43 habitan en México, lo que reafirma la importancia del país como uno de los principales refugios de salamandras en el mundo.
Un hallazgo que también enciende las alertas
Las nuevas especies fueron nombradas Pseudoeurycea euguii, Pseudoeurycea parraoleae y Pseudoeurycea natsii. Sus nombres rinden homenaje al conservacionista Euguii Roy Martínez Pérez, a la investigadora Gabriela Parra Olea y a las comunidades mazatecas, cuyo idioma dio origen al nombre “Na tsií”, que significa “reina de la lluvia”.
Aunque pertenecen al mismo género, cada salamandra desarrolló adaptaciones distintas. Una vive bajo tierra, otra se refugia entre rocas y la tercera habita en los bosques cubiertos de humedad. Además, una de ellas representa apenas la cuarta salamandra tipo gusano registrada al oeste del Istmo de Tehuantepec.
Las tres forman parte de la familia Plethodontidae, integrada por salamandras que no tienen pulmones y obtienen gran parte del oxígeno a través de la piel. Esa característica las hace especialmente sensibles a cualquier cambio en el ambiente donde viven.
Los investigadores advirtieron que estas especies sólo han sido localizadas en una pequeña área del Cerro Rabón. Por ello, la pérdida de bosque, los incendios, la expansión agrícola, el cambio climático y las enfermedades podrían comprometer su supervivencia.
El estudio también destaca que la conservación de las tierras comunales por parte de las comunidades mazatecas ha sido fundamental para mantener estos ecosistemas. Gracias a ello, especies que permanecieron ocultas durante siglos hoy pueden ser conocidas y estudiadas, recordando que la biodiversidad mexicana aún tiene mucho por revelar.






















