Por Yoisi Moguel
MÉRIDA, Yuc., a 26 de junio de 2026.- Las urnas para elegir a los encargados de impartir justicia en Yucatán tendrán que esperar un poco más, y en un giro que redefine la ruta de la reforma judicial en la entidad, la histórica votación popular para renovar 64 juzgados de primera instancia y tres magistraturas del Tribunal de los Trabajadores al Servicio del Estado y los Municipios ha sido reprogramada, y ya no se llevará a cabo el próximo año, sino que se postergará hasta junio de 2028.
Este freno en el calendario local es el eco directo de una disposición federal, luego de que la Cámara de Diputados federal determinara reprogramar los comicios, la pelota quedó en la cancha del Congreso del Estado, que ahora cuenta con un plazo de 60 días para ajustar las leyes locales.
La magistrada presidenta del Poder Judicial del Estado, Érika Torres López, señaló que la institución simplemente se alineará al nuevo mandato legislativo, asumiendo la prórroga como un paso necesario en la compleja armonización del sistema.
Reforma avanza pese al cambio de fecha
Sin embargo, dijo que el retraso de las elecciones no frena la metamorfosis interna del aparato de justicia, y el año 2027 sigue marcado en el calendario como el punto final para el Consejo de la Judicatura local, organismo que será desmantelado para dar paso a una nueva estructura denominada Órgano de Administración.
Esta inminente desaparición ha metido prisa al Tribunal Superior de Justicia debido a un dilema administrativo inmediato: el próximo 31 de julio concluye el periodo de los consejeros Níger Pool Cab y María Ely Farfán Flores.
El pleno de magistrados deberá decidir contrarreloj si ratifica a los actuales funcionarios o si nombra rostros nuevos.
No obstante, el veredicto final vendrá con fecha de caducidad implícita, ya que cualquiera que ocupe esas sillas lo hará únicamente con la misión de administrar el cierre definitivo de la institución un año después.
Mientras los diputados locales configuran el andamiaje legal para la cita en las urnas de 2028, los tribunales de Yucatán encaran una etapa de transición interna que, de una forma u otra, cambiará las reglas del juego judicial para siempre.






















