Por Yoisi Moguel
MÉRIDA, Yuc, a 29 de julio de 2026.- El sector inmobiliario en Yucatán mantiene un balance positivo durante el primer semestre de 2026, alcanzando un crecimiento cercano al 5 por ciento por encima de las proyecciones iniciales.
De acuerdo con reportes del sector inmobiliario y de la Cámara Nacional de la Industria de Desarrollo y Promoción de Vivienda, la adquisición de bienes raíces sigue impulsada principalmente por el mercado local, donde el 70 por ciento de las propiedades es comprado por habitantes del estado y el 30 por ciento restante por clientes procedentes de otras entidades del país.
El comportamiento del mercado muestra una dinámica contrastante entre sus diferentes segmentos, la vivienda media registra un dinamismo sólido con costos que oscilan entre 1.5 y 1.8 millones de pesos, mientras que la oferta residencial de lujo experimenta una ligera desaceleración.
A pesar de que los precios generales del sector se han ajustado en línea con la inflación, la brecha entre el costo real de los inmuebles y el poder adquisitivo de los trabajadores locales se amplió significativamente, considerando que el valor de las propiedades en la entidad se duplicó en comparación con la última década.

La vivienda popular, el mayor desafío
El panorama más crítico se concentra en la vivienda económica y de interés social, y aunque una unidad de este tipo cotiza actualmente entre 600 y 650 mil pesos, el encarecimiento constante del precio de la tierra en zonas urbanas y los desacuerdos entre desarrolladores e instituciones crediticias sobre los costos de edificación provocan que los precios finales superen frecuentemente los montos máximos de crédito otorgados a los trabajadores.
Esta situación genera un déficit histórico que alcanzará a cerca de 25 mil unidades populares este año.
Frente a una oferta total proyectada por la industria de 11 mil viviendas para 2026, la producción destinada al sector popular apenas llegará a las 3 mil unidades, con una demanda real que supera las 3 mil 500 solicitudes anuales y una brecha del 150 por ciento respecto al inventario registrado el año anterior, el acceso a un patrimonio propio se consolida como uno de los mayores retos sociales y urbanos para las nuevas familias en el territorio yucateco.






















