Por Yoisi Moguel
SISAl, Yuc, a 29 de julio de 2026.- Las playas del Pueblo Mágico de Sisal se convirtieron en el escenario de un emotivo logró para la conservación ambiental en el estado, con la exitosa liberación de 154 crías de tortuga marina que iniciaron su travesía hacia el océano.
El acontecimiento es significativo para la biodiversidad del litoral yucateco y para los esfuerzos comunitarios que buscan garantizar la supervivencia de estas especies protegidas.
El resguardo de la nidada y el éxito de esta eclosión fueron coordinados por los integrantes del colectivo ambientalista Áak Kuxtal Sisal.
Este equipo de voluntarios mantiene un trabajo de vigilancia constante a lo largo de la franja costera para blindar los nidos frente a depredadores naturales y combatir riesgos antropogénicos como la invasión de dunas, el tránsito vehicular desmedido y la contaminación lumínica en la playa.
Gracias al monitoreo nocturno, la ubicación estratégica de los huevos y el cuidado dedicado de los activistas locales en conjunto con especialistas, las decenas de pequeñas tortugas lograron emerger de la arena en condiciones óptimas para emprender el trayecto al mar.

Sisal fortalece su papel en la conservación marina
Esta liberación reafirma el liderazgo de Sisal como un santuario clave para la conservación marina en el Golfo de México.
Asimismo, el trabajo de agrupaciones como Áak Kuxtal Sisal demuestra que la educación ambiental y la acción comunitaria organizada son fundamentales para mitigar el impacto humano en la costa y asegurar la preservación del patrimonio natural de Yucatán.
El éxito de este proyecto radica en un trabajo coordinado en el que biólogos e investigadores lideran las tareas técnicas de monitoreo, marcaje de hembras, registro de nidadas y traslado de huevos a corrales de protección cuando se encuentran en zonas de riesgo por marea o depredación.
Esta sinergia ha convertido a Sisal en un referente ambiental y social que atrae e inspira a personas de diversas partes del estado y del país.
Cada año, visitantes, familias y voluntarios se suman a las actividades de concientización y a las liberaciones controladas de crías, un proceso pedagógico que fortalece la cultura del respeto ecológico y demuestra el impacto positivo de la conservación comunitaria.













