WASHINGTON, D.C., a 6 de agosto de 2026.- La firma de dos órdenes ejecutivas para limitar algunos casos de ciudadanía por nacimiento y combatir el turismo de maternidad llegó acompañada de un balance con el que la administración del presidente Donald Trump defendió los resultados de su política migratoria.
En una hoja informativa difundida por la Casa Blanca, el gobierno aseguró que las nuevas acciones forman parte de una estrategia para proteger el valor de la ciudadanía estadounidense y reforzar el sistema de inmigración.
Entre los datos destacados, la administración afirmó que durante 15 meses consecutivos no se ha liberado a inmigrantes en situación irregular dentro del territorio estadounidense, como parte de las medidas implementadas desde el regreso de Trump a la presidencia.
Asimismo, informó que ha presentado acciones legales contra 88 personas que, según el gobierno, obtuvieron de manera fraudulenta la ciudadanía estadounidense mediante procesos de naturalización.
La Casa Blanca también aseguró que durante la actual administración se ha deportado a más de tres millones de inmigrantes indocumentados, incluidos miles con condenas por delitos violentos.
El documento señala además que se reforzaron los controles para el otorgamiento de visas y que se suspendió la tramitación de estos documentos para 75 países considerados de alto riesgo, con el argumento de fortalecer la seguridad nacional y evitar permanencias ilegales.
Como parte de la política migratoria, la administración indicó que eliminó beneficios financiados con recursos públicos para más de 1.4 millones de inmigrantes indocumentados y restringió su acceso a diversos programas de atención médica.
También destacó modificaciones a la prueba de naturalización para fortalecer la evaluación sobre historia, gobierno y valores de Estados Unidos, así como acciones para retirar de registros electorales estatales a personas que, según la administración, no tenían derecho a participar en las elecciones.
La Casa Blanca sostuvo que las nuevas órdenes ejecutivas firmadas este jueves representan un paso adicional en la estrategia del presidente Donald Trump para priorizar a los ciudadanos estadounidenses y endurecer las políticas migratorias del país.






















