MÉRIDA, Yuc., a 13 de agosto de 2026.- Mientras transcurre un día cualquiera en Yucatán, una pequeña parte de la protección natural de su costa desaparece. El estado pierde en promedio 1.5 hectáreas de manglar cada 24 horas, un ecosistema que ayuda a reducir el impacto de huracanes, tormentas e inundaciones sobre las comunidades costeras.
La actualización más reciente del Inventario de Manglares de México, elaborado por la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio), muestra que la superficie de manglar en territorio yucateco pasó de 96 mil 873 hectáreas en 2020 a 94 mil 148 en 2025.
La diferencia representa una reducción de 2 mil 725 hectáreas en cinco años, equivalente a un promedio de 545 hectáreas anuales.
A la disminución de superficie se suma el aumento de las zonas consideradas perturbadas. Actualmente, Yucatán registra 3 mil 303 hectáreas bajo esta clasificación, que comprende áreas con árboles y arbustos muertos o que se encuentran en proceso de regeneración.
La Península concentra 60% de los manglares de México
El problema rebasa las fronteras de Yucatán. Campeche, Quintana Roo y Yucatán concentran en conjunto 60 por ciento de los manglares del país, pero entre 2020 y 2025 los tres estados perdieron 29 mil 288 hectáreas.
Entre las principales presiones que enfrentan estos ecosistemas en México se encuentran el desarrollo inmobiliario, los desmontes irregulares, la agricultura y la acuacultura.
La reducción cobra mayor dimensión al comparar las cifras actuales con los registros históricos. En 1980, Yucatán contaba con 98 mil 756 hectáreas de manglar. Aunque entre 2005 y 2020 se presentó una recuperación, la tendencia volvió a cambiar y para 2025 la superficie quedó 4 mil 608 hectáreas por debajo de la contabilizada hace 45 años.
La Conabio también ha identificado una disminución del verdor de los manglares en diferentes puntos del Golfo de México y la Península de Yucatán, situación ante la cual plantea fortalecer el monitoreo anual y las labores de restauración.
Además de su importancia ambiental, los manglares funcionan como una barrera natural para las poblaciones ubicadas cerca del mar. Su retroceso implica que Yucatán no solamente pierde vegetación costera, sino también parte de una defensa natural ante fenómenos meteorológicos.






















