BELMOPÁN, Belice, a 17 de agosto de 2026.- La Gran Selva Maya no reconoce fronteras y su protección tampoco. México, Guatemala y Belice cumplieron un año de trabajo conjunto para conservar este enorme paisaje natural, con acciones que van desde el combate a incendios hasta el uso de drones para vigilar áreas protegidas.
El llamado Corredor Biocultural de la Gran Selva Maya reúne 50 áreas protegidas distribuidas entre los tres países. México concentra 12, Guatemala 27 y Belice 11. Entre ellas se encuentran la Reserva de la Biosfera de Calakmul y el Área de Protección de Flora y Fauna Balam Kú.
La estrategia comenzó formalmente con la Declaración de Calakmul, firmada el 15 de agosto de 2025. A partir de ese acuerdo se establecieron mecanismos para coordinar acciones de conservación y, durante este primer año, también se concretaron un memorándum de entendimiento y un plan de acción con prioridades para la región.

Drones y acciones contra incendios
Entre los trabajos realizados se encuentran proyectos de manejo de incendios forestales, restauración ecológica, agrobiodiversidad y capacitación de personal dedicado a la conservación.
En Tenosique, Tabasco, se puso en marcha un programa que combina conocimientos tradicionales con técnicas especializadas para enfrentar incendios forestales.
Quintana Roo también ha sido escenario de estas acciones. Personal de áreas protegidas recibió capacitación en la Reserva de la Biosfera de Sian Ka’an y en la Estación de Campo de Santa Teresa para utilizar drones en tareas de monitoreo y conservación.
Además, en Chetumal se realizó un curso para fortalecer la preparación de personal de México y Guatemala encargado de enfrentar incendios forestales.
Reconocen a quienes han trabajado por la Selva Maya
La conmemoración del primer aniversario se realizó en la Reserva Arqueológica de Caracol, en Belice, donde participaron representantes de México, Guatemala y Belice, además de organizaciones conservacionistas, socios para el desarrollo y otros actores relacionados con la protección de la región.
Durante el encuentro se entregó por primera vez el Premio al Mérito en la Conservación de la Gran Selva Maya, con el que se reconocieron trayectorias y trabajos vinculados con la conservación de este ecosistema y la cooperación entre los tres países.
Por México fue distinguida Lynda Mary Florey Nicholls de Folan, cuya trayectoria se ha enfocado en el estudio, investigación y conservación del patrimonio arqueológico y biocultural de la Gran Selva Maya. Su trabajo, realizado junto con William Joseph Folan Higgins, aportó información que ayudó a sustentar la creación de la Reserva de la Biosfera de Calakmul en 1989.

Por Guatemala, el reconocimiento fue para Jorge Sosa, socio fundador de la concesión AFISAP y quien ocupó el cargo de primer presidente de desarrollo empresarial en FORESCOM, en Petén.
En Belice fue reconocido Programme for Belize, organización no gubernamental que, mediante un acuerdo con el gobierno de ese país, gestiona el Área de Conservación y Gestión del Río Bravo, creada en 1989.
La estrategia también contempla la participación de comunidades indígenas y locales, con alternativas como el turismo comunitario, la restauración de ecosistemas y el manejo responsable de los recursos naturales.
Al cerrar este primer año, los tres países reafirmaron su intención de mantener la cooperación para conservar y restaurar la Gran Selva Maya, además de impulsar una gestión sostenible que considere tanto el patrimonio natural y cultural como los medios de vida de las personas que dependen de este territorio.






















