BOSTON, EU., a 17 de agosto de 2026.- El Consulado General de México en Boston recibió de un particular 1,132 bienes arqueológicos prehispánicos procedentes del sureste del territorio nacional. La devolución voluntaria fue promovida por Jeremy Pilver, profesor y arqueólogo de la Farmington High School.
Una colección vinculada con el sureste de México
El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) examinó el conjunto y confirmó que sus componentes pertenecen al patrimonio cultural mexicano. La entrega representa una de las colecciones arqueológicas más grandes recibidas por la oficina consular durante los últimos años.
Los materiales recuperados comprenden 1,053 tiestos cerámicos con diferentes acabados y decoraciones, utilizados principalmente en actividades domésticas. También hay malacates, restos de figurillas, lascas de obsidiana y sílex, pulidores, fragmentos de madera, piezas de roca y dientes de tiburón.
Investigación permitirá establecer su antigüedad
Los objetos corresponden a distintas temporalidades, por lo que los especialistas recurrirán a los documentos proporcionados por Pilver para determinar posibles fechas y ampliar la información sobre su procedencia. El objetivo será formar un muestrario útil para estudios arqueológicos comparativos.
La Secretaría de Relaciones Exteriores, la Secretaría de Cultura y el INAH coordinaron el procedimiento junto con el Consulado General de México y diversas instituciones académicas de Nueva Inglaterra. Las dependencias señalaron que la restitución refleja la importancia de la cooperación internacional para proteger el patrimonio cultural.
Jóvenes documentaron y embalaron las piezas
La preparación de la colección se convirtió en un proyecto educativo que duró cerca de dos años. En ese periodo, más de 40 estudiantes de preparatoria colaboraron en la limpieza superficial, clasificación, catalogación, fotografía, elaboración del inventario y embalaje profesional de los materiales.
Las autoridades mexicanas informaron que mantendrán las acciones para localizar y recuperar bienes paleontológicos, arqueológicos e históricos que permanecen fuera del país. La estrategia busca fomentar su entrega voluntaria, conservación e investigación, además de sensibilizar sobre su valor cultural.























