WASHINGTON, a 19 de agosto de 2026.- Una etapa superior del Falcon 9 de SpaceX terminó su recorrido contra la Luna y ahora la NASA mostró por primera vez con detalle la huella que dejó el impacto.
El choque ocurrió el 5 de agosto de 2026 y generó un cráter que fue fotografiado días más tarde por el Lunar Reconnaissance Orbiter, una nave que estudia la superficie lunar desde su órbita.
El componente pertenecía al cohete utilizado durante el lanzamiento de la misión Blue Ghost 1 de Firefly Aerospace en enero de 2025.
Entre el 11 y el 12 de agosto, el orbitador de la NASA realizó diferentes pasadas sobre la zona y obtuvo imágenes desde distintos ángulos e iluminaciones, lo que permitió a los científicos medir y analizar el nuevo cráter.
Una marca de unos 18 metros sobre la superficie lunar
Las observaciones permitieron calcular que la abertura mide aproximadamente 60 pies de ancho, alrededor de 18 metros, mientras que su profundidad es inferior a los 10 pies, cerca de tres metros.
Para conseguir estas imágenes fue necesario modificar la orientación del Lunar Reconnaissance Orbiter cada vez que se aproximaba al lugar.
La nave recorre la Luna de polo a polo aproximadamente cada dos horas. Sin embargo, debido a la rotación lunar, los científicos tuvieron que esperar seis días para que el sitio del impacto quedara nuevamente en una posición adecuada para ser fotografiado.
La precisión también fue determinante. La NASA explicó que tomar una imagen apenas 10 segundos antes o después podía provocar que el punto previsto se desplazara alrededor de 10 millas dentro del campo de observación.
Las fotografías revelaron además material oscuro y brillante proyectado alrededor de la zona.
Las franjas oscuras están formadas por polvo y rocas de la superficie que han sido alterados durante largos periodos por el viento solar, los rayos cósmicos galácticos y pequeños impactos.
Las zonas más brillantes corresponden a material más reciente que permanecía enterrado a mayor profundidad y salió despedido durante la colisión.
Una búsqueda que involucró a expertos de varios países
Antes de que la NASA lograra fotografiar con detalle el lugar, astrónomos independientes habían seguido la trayectoria del cohete mediante información pública.
El Centro de Estudios de Objetos Cercanos a la Tierra de la NASA utilizó esos datos para perfeccionar sus cálculos y probar herramientas destinadas a predecir impactos.
La información fue compartida con el equipo de la misión Danuri de Corea del Sur, que consiguió localizar el cráter pocas horas después del choque. La predicción quedó a unos 0.6 millas del punto real.
Con la información obtenida posteriormente por ambos orbitadores, la NASA fijó el centro del cráter en 19.4759 grados norte y 266.7138 grados este, ofreciendo una referencia precisa de la nueva marca dejada sobre la superficie lunar.






















