MÉRIDA, Yuc., a 25 de agosto de 2026.- El crecimiento de las granjas industriales de cerdos en Yucatán generó preocupación por sus posibles efectos sobre el Acuífero Maya, de acuerdo con la información recopilada por el Relator Especial de la ONU sobre sustancias y desechos peligrosos, Marcos Orellana, durante su visita a México en marzo de 2026.
En la entidad existen más de 500 criaderos industriales de cerdos, con más de 50 mil animales. Según los datos conocidos por el Relator, la expansión de esta actividad durante la última década habría ocurrido de manera descontrolada y algunas instalaciones estarían ubicadas cerca de tierras y territorios de pueblos indígenas.
Parte de la preocupación se relaciona con las excretas y las aguas contaminadas con hormonas y antibióticos generadas por estos establecimientos. Las características del suelo kárstico de Yucatán favorecen la conexión entre la superficie y los sistemas de agua subterránea, por lo que un manejo inadecuado de estos residuos podría afectar los mantos acuíferos.
También se señalan otros impactos asociados con las granjas, entre ellos emisiones de metano, deforestación, malos olores, ruido y proliferación de moscas. Habitantes de distintas comunidades han reportado además contaminación de pozos, así como afectaciones respiratorias y de la piel.
El Anillo de Cenotes, entre las zonas señaladas
El Anillo de Cenotes aparece entre las áreas de mayor preocupación debido a que recibe agua de recarga del acuífero. La zona está considerada un sitio Ramsar de importancia internacional.
Uno de los casos mencionados es el de Santa María Chi, donde en mayo de 2026 fueron retirados más de 41 mil cerdos como parte del cierre definitivo de una granja industrial. La acción fue considerada un paso positivo, aunque persiste la preocupación por otras instalaciones que continuarían operando pese a presuntas irregularidades ambientales y a la falta de procesos adecuados de consulta previa, libre e informada a comunidades indígenas. Actualmente existen además más de 20 procesos de amparo promovidos por comunidades.
Los señalamientos ambientales también abarcan al sector apícola por el uso de plaguicidas peligrosos. Sustancias como glifosato, fipronil y neonicotinoides han sido relacionadas con episodios de muerte masiva de abejas, con efectos tanto en los ecosistemas como en el sustento y la cultura de las comunidades dedicadas a la apicultura.
Ante este panorama, se plantea reforzar la vigilancia y el control ambiental de las granjas porcinas, principalmente en el tratamiento de sus desechos, así como establecer un plan de justicia socioambiental para Yucatán con participación de las comunidades, particularmente del pueblo maya. La propuesta contempla prevención, diagnóstico, reparación de daños, atención médica y una mayor protección del Acuífero Maya.






















