CIUDAD DE MÉXICO, a 26 de agosto de 2026.- El fortalecimiento del fenómeno de El Niño comenzó a traducirse en medidas de emergencia en distintos países de América Latina. Panamá declaró estado de emergencia nacional ante los impactos registrados y los riesgos previstos para los próximos meses, mientras que El Salvador activó una alerta roja por sequía meteorológica y agrícola en todo su territorio.
En Panamá, el Consejo de Gabinete aprobó la Resolución N°102-26 con el objetivo de acelerar acciones preventivas, de mitigación y de respuesta frente a los efectos asociados al fenómeno. La medida permitirá a las instituciones actuar con mayor rapidez ante inundaciones, deslizamientos, sequías y afectaciones a la infraestructura y los servicios.
Los datos oficiales reportan al menos 15 mil 643 personas afectadas por inundaciones desde enero de 2026. Más de 70 por ciento de los casos se concentra en Bocas del Toro y Colón, mientras que también existen afectaciones en las comarcas Ngäbe Buglé y Naso Tjër Di.
El Instituto de Meteorología e Hidrología de Panamá prevé que el déficit de lluvias se intensifique entre octubre y diciembre de 2026 y continúe durante los primeros meses de 2027. Los efectos podrían extenderse hasta mayo próximo, con altas temperaturas y una mayor presión sobre los recursos hídricos.
Actualmente, 11 cuencas hidrográficas panameñas se encuentran en condiciones de estrés hídrico. La reducción de los niveles de ríos, lagos y embalses podría afectar plantas potabilizadoras, generación hidroeléctrica y la disponibilidad de agua para las operaciones del Canal de Panamá.
El Salvador enfrenta sequía y estrés hídrico
El Salvador, por su parte, elevó esta semana su nivel de respuesta ante un escenario marcado por la falta de lluvias y el aumento de las temperaturas. Protección Civil declaró el 25 de agosto alerta roja por sequía meteorológica y agrícola en todo el territorio, tras detectar déficit e irregularidad de las precipitaciones y periodos secos prolongados.
La perspectiva oficial establece que las condiciones estarán fuertemente influenciadas por El Niño y que el fenómeno podría alcanzar una intensidad fuerte a muy fuerte hacia finales de 2026 e inicios de 2027.
Las autoridades salvadoreñas advierten que la combinación de menos lluvias, estrés hídrico y altas temperaturas incrementa la vulnerabilidad de la población y amenaza la disponibilidad de agua, la producción agropecuaria, los medios de vida y la seguridad alimentaria.
La declaratoria contempla reforzar la vigilancia sobre precipitaciones, humedad del suelo, caudales de ríos y condiciones de los cultivos, además de fortalecer reservas y mecanismos de abastecimiento de agua en las zonas con mayor riesgo.
Perú mantiene alerta por El Niño Costero
Más al sur, Perú mantiene también una vigilancia reforzada por la evolución del fenómeno. La Comisión Multisectorial ENFEN ratificó el 14 de agosto la alerta por El Niño Costero después de analizar las condiciones oceánicas y atmosféricas del Pacífico Tropical.
El organismo prevé que el fenómeno continúe con una magnitud más probable entre fuerte y extraordinaria durante el verano austral. Para el Pacífico ecuatorial central se estima una intensidad fuerte durante agosto y septiembre, con posibilidad de alcanzar niveles de fuerte a muy fuerte entre octubre de 2026 y febrero de 2027.
Para el trimestre agosto-octubre se esperan temperaturas del aire muy por encima de lo normal en toda la costa peruana. El escenario previsto para el verano 2026-2027 incluye lluvias superiores a lo habitual en la costa norte y central y precipitaciones por debajo de lo normal en la región andina sur.
México mantiene vigilancia ante un posible episodio muy fuerte
México, por su parte, mantiene bajo vigilancia la evolución de El Niño desde que el Servicio Meteorológico Nacional confirmó en junio que sus condiciones ya estaban establecidas en el Pacífico ecuatorial y que podrían continuar fortaleciéndose durante los siguientes meses.
La Comisión Nacional del Agua estima una probabilidad de 63 por ciento de que El Niño alcance la categoría de muy fuerte entre noviembre de 2026 y enero de 2027.
Sus efectos en el territorio mexicano dependerán de la región y de la época del año. Durante verano puede favorecer temperaturas anormalmente elevadas y periodos prolongados de disminución de lluvias, mientras que durante el invierno históricamente ha incrementado las precipitaciones en el noroeste, noreste y la Península de Yucatán.
Así, mientras Panamá y El Salvador ya adoptaron medidas ante impactos y riesgos inmediatos, Perú mantiene una alerta por la posible evolución de El Niño Costero y México sigue de cerca un episodio que podría ganar fuerza hacia finales de 2026.






















