CAGNES-SUR-MER, Fran., a 8 de septiembre de 2026.— Un golpe de menos de tres minutos sacudió al mundo del arte: dos hombres irrumpieron durante la madrugada de este martes en el Museo Renoir, ubicado en la Riviera Francesa, y sustrajeron cuatro pinturas de Pierre-Auguste Renoir, valuadas en conjunto en nueve millones de euros, unos 10.5 millones de dólares.
Las cuatro pinturas sustraídas
Los delincuentes tomaron “Retrato de Madame Colonna Romano”, “Joven mujer en el pozo”, “Retrato de Madame Pichon” y “Coco leyendo”. Sin embargo, no lograron llevarse todo el botín: las últimas dos pinturas aparecieron abandonadas en los jardines del museo, mientras las otras continúan desaparecidas. Las piezas faltantes pertenecen al Museo de Orsay y estaban en préstamo.
Entraron por una ventana
La reconstrucción del robo señala que los sospechosos llegaron preparados y conocían el lugar que pretendían atacar. Poco antes de las 6:00 de la mañana cortaron la cerca que protege el jardín, avanzaron hasta el edificio y entraron por una ventana de la planta baja. La alarma registró la intrusión alrededor de las 5:48 horas.
Ya dentro, los hombres se dirigieron hacia algunas de las piezas más valiosas de la colección y retiraron cuatro cuadros. Todo ocurrió en menos de tres minutos, pero el sistema de seguridad alertó a las policías municipal y nacional. Los primeros agentes llegaron aproximadamente cinco minutos después y obligaron a los ladrones a acelerar la huida, de acuerdo con Associated Press.
La alarma les arruinó parte del botín
Durante el escape, los asaltantes dejaron “Retrato de Madame Pichon” y “Coco leyendo” en el jardín, donde las autoridades las recuperaron. No obstante, consiguieron salir del museo con “Retrato de Madame Colonna Romano” y “Joven mujer en el pozo”, dos obras consideradas de alto valor artístico e histórico.
La Fiscalía de Marsella abrió una investigación por robo cometido por una banda organizada y activó una búsqueda nacional de los responsables. El museo, instalado en la última residencia de Renoir en Cagnes-sur-Mer, cerró sus puertas mientras avanzan las diligencias. El caso también reavivó las críticas sobre la seguridad de los museos franceses.























