Por Staff
CIUDAD DE MÉXICO, a 17 de septiembre de 2026.— La presidenta Claudia Sheinbaum cuestionó el enfoque de Estados Unidos sobre el combate al narcotráfico, luego de que el gobierno de Donald Trump incluyera nuevamente a México entre los países considerados de tránsito o producción importante de drogas ilícitas para el año fiscal 2027.
La determinación presidencial estadounidense fue presentada al Congreso el 15 de septiembre y contempla a México junto con otros países de distintas regiones. El documento establece que la inclusión responde a factores geográficos, comerciales y de producción o tránsito de sustancias ilícitas; por sí sola, la designación no constituye una certificación de que un gobierno haya incumplido sus obligaciones de combate al narcotráfico.
Un día después de la publicación del documento, Sheinbaum respondió a los señalamientos de Washington y sostuvo que México conoce sus propios problemas y trabaja para atenderlos. La mandataria también cuestionó que Estados Unidos evalúe el combate a las drogas sin considerar factores que ocurren dentro de su propio territorio.
Entre los puntos planteados por la presidenta estuvieron el consumo de drogas en Estados Unidos, el tráfico de armas hacia México y las operaciones de lavado de dinero. Sheinbaum sostuvo que el fenómeno del narcotráfico requiere responsabilidades compartidas entre ambos países y no únicamente acciones de un lado de la frontera.
Nueva lista de EU sobre drogas provoca respuesta
La reacción mexicana ocurre después de que el presidente Donald Trump reconociera avances de México en materia de combate al narcotráfico, pero al mismo tiempo reclamara mayores acciones contra organizaciones criminales y funcionarios presuntamente vinculados con ellas. La administración estadounidense también ha planteado incrementar la cooperación en seguridad, inspecciones y combate a las redes financieras del crimen organizado.
La nueva declaración abre nuevamente un capítulo de tensión y cooperación bilateral en materia de seguridad, en momentos en que ambos gobiernos mantienen intercambios sobre tráfico de drogas, armas, lavado de dinero y organizaciones criminales transnacionales. Para México, la discusión se centra en la corresponsabilidad; para Washington, en la necesidad de intensificar las acciones contra las redes que producen y trasladan drogas hacia Estados Unidos.






















