Por Staff
MÉRIDA, Yucatán, a enero 6 de 2026.– La cisticercosis y la teniasis, enfermedades provocadas por el parásito Taenia solium, continúan siendo un desafío de salud pública a nivel global. La Organización Mundial de la Salud (OMS) las clasifica como enfermedades tropicales desatendidas, junto con padecimientos como la lepra, el dengue y la enfermedad de Chagas.
No obstante, en México se han registrado avances científicos, sanitarios y productivos que han permitido una reducción progresiva de casos, así como un fortalecimiento de la industria porcina, particularmente en estados líderes como Yucatán.
Migración y resurgimiento de la enfermedad
La teniasis se presenta cuando una persona consume carne de cerdo contaminada con larvas del parásito, lo que provoca síntomas como molestias digestivas, dolor abdominal y pérdida de peso.
La situación se agrava cuando los huevos del parásito se transforman en larvas dentro del cuerpo humano, dando origen a la cisticercosis, que puede alojarse en músculos, piel, ojos o incluso en el cerebro.
“Cuando hablamos de neurocisticercosis, nos referimos a una de las principales causas de epilepsia adquirida en México, con síntomas que van desde dolores de cabeza crónicos hasta crisis epilépticas severas”, advirtió Miranda Blancas.
Según la OMS, Taenia solium es responsable de hasta 30% de los casos de epilepsia en zonas endémicas donde existen cerdos en libertad cerca de las comunidades humanas.

Tendencia a la baja
En el país, los casos de cisticercosis muestran una tendencia descendente. Datos de la Secretaría de Salud indican que hasta la semana 31 de 2025 se habían registrado 85 casos nuevos, mientras que en todo 2024 se reportaron 65 casos acumulados.
El investigador explicó que el ciclo tradicional del parásito se da en contextos donde los cerdos tienen acceso a heces humanas y la carne no pasa por procesos de inspección sanitaria, situación común en crianza de traspatio y con deficiente manejo de desechos.
En contraste, la industria porcina de Yucatán opera bajo estrictos controles sanitarios, lo que reduce de manera significativa el riesgo de transmisión. De acuerdo con la Asociación de Porcicultores de Yucatán, en 2024 el estado alcanzó la producción de dos millones de lechones, consolidándose como uno de los principales productores del país.
El 50% de la producción se destina a la exportación a mercados altamente exigentes como Japón y Estados Unidos, además de otros 14 países en tres continentes, lo que posiciona a Yucatán en el primer lugar nacional en exportación de carne de cerdo.
Actualmente, el sector está integrado por 350 productores y 507 granjas, distribuidas en 86 de los 106 municipios del estado, lo que refuerza la trazabilidad y la inspección sanitaria desde el origen hasta el consumidor final.
Investigación y nuevos fármacos
Equipos científicos del IBt de la UNAM, en colaboración con investigadores de la Facultad de Medicina de la UNAM y la UAM-Iztapalapa, trabajan en el diseño de fármacos complementarios contra la Taenia solium.
Los estudios se centran en la caracterización de glutation transferasas, enzimas que permiten al parásito resistir los medicamentos actuales. El grupo ya logró diseñar un inhibidor para una de estas enzimas, lo que representa un paso clave hacia tratamientos más eficaces.
Los avances científicos, la prevención sanitaria y los controles en la industria porcina no solo impactan en la salud pública, sino que fortalecen la competitividad internacional de estados como Yucatán, donde la producción porcícola cumple con estándares de calidad y seguridad alimentaria reconocidos a nivel mundial.






















