Por Yoisi Moguel
MÉRIDA, Yuccatán, a 14 de enero de 2026.- En el mundo de las letras, la victoria no siempre llega con el primer trazo, sino con la capacidad de no rendirse. Así lo demostró Rafael Esteban Gutiérrez Quezada, quien tras participar en múltiples ediciones, finalmente alcanzó la cima literaria al ser galardonado con el Premio Nacional de Cuento Beatriz Espejo 2025.
En una emotiva ceremonia realizada en el marco del 484 aniversario de Mérida, el autor recibió el reconocimiento y un estímulo económico de 100 mil pesos, consolidando su obra como la mejor entre más de 300 propuestas provenientes de todo el país.
El cuento triunfador
El relato ganador, titulado “Soldados del subsuelo”, fue seleccionado por un jurado de élite integrado por Ana Clavel, Adán Medellín y Beatriz Espejo. Los jueces destacaron la maestría narrativa de Gutiérrez Quezada para retratar las complejas dinámicas de la adolescencia, mediante una pluma sólida y original.
El reconocimiento le fue otorgado en la edición número 25 del certamen, que actualmente se posiciona como el premio de cuento con la bolsa económica más alta de México.
Lejos del exceso de confianza, el autor originario de la Ciudad de México confesó que la noticia lo tomó por sorpresa.
“Pensaba que tocaría volver a intentarlo una quinta vez; la escritura exige paciencia y una fe silenciosa”, expresó durante la ceremonia realizada en el Centro Cultural José Martí.
El escritor aprovechó el momento para enviar un mensaje a las nuevas generaciones: la literatura es un proceso lento y obstinado, donde lo esencial es permanecer fiel a la idea hasta que el lenguaje logre sostenerse por sí mismo.
El pulso literario
La consolidación del galardón es resultado del trabajo conjunto entre el Ayuntamiento de Mérida y la Secretaría de la Cultura y las Artes de Yucatán (Sedeculta). Al respecto, Karla Berrón Cámara, directora de Identidad y Cultura, y Patricia Martín Briceño, titular de Sedeculta, coincidieron en que este premio funciona como un termómetro del vigor literario nacional.
El aumento en el monto económico y la alta participación confirman que, pese a la brevedad del género, el cuento sigue siendo un motor de transformación y crítica social dentro de la cultura mexicana.
Aunque la escritora Beatriz Espejo no pudo asistir por motivos de salud, su presencia simbólica marcó cada momento de la ceremonia. La obra de Gutiérrez Quezada no solo se llevó un reconocimiento económico y una placa, sino también el respaldo de un jurado que encontró en sus páginas la fuerza narrativa necesaria para engrandecer este certamen en su aniversario de plata.






















