Por Yoisi Moguel
MOCOCHÁ, Yuc., a 16 de enero de 2026. — Lo que comenzó como una búsqueda desesperada en redes sociales terminó convirtiéndose en una trampa perfecta. La angustia de una familia por la confirmación de la desaparición de una joven de 24 años fue aprovechada por un delincuente, que en cuestión de minutos logró un fraude exprés sin mover un solo dedo más allá de una llamada telefónica.
La noche del miércoles, Adriana Cecilia P. B. no regresó a casa tras salir al gimnasio. La preocupación creció y, con ella, el impulso de pedir ayuda pública. Sus fotografías, datos personales y mensajes de auxilio inundaron grupos de Facebook, sin que nadie imaginara que esa información sería usada como arma.
Mientras la familia multiplicaba publicaciones y súplicas, el engaño ya se estaba gestando.
La llamada
A las 7:00 de la mañana del jueves, el teléfono del padre de Adriana sonó. Del otro lado de la línea, una voz fría aseguró tener a la joven secuestrada. Hubo amenazas, presión psicológica y una exigencia clara: dinero inmediato.
El hombre, atrapado por el miedo y la incertidumbre, obedeció. A las 07:24 horas realizó un depósito de 4 mil pesos en un Oxxo del municipio de Baca. Once minutos después, la historia dio un giro brutal.
A las 07:35 horas, Adriana llegó caminando a su casa, sana y salva.
Fue un engaño
La joven nunca estuvo privada de su libertad. Había pasado la noche en una fiesta de cumpleaños en el fraccionamiento Pedregales de Conkal y se quedó sin batería en el celular, lo que impidió que se comunicara con su familia.
El llamado “secuestro virtual” había sido un éxito. El delincuente, sin conocer a Adriana y sin haberla visto jamás, logró cobrar 4 mil pesos en menos de media hora, utilizando únicamente la información expuesta en redes sociales y el miedo de una familia que solo quería encontrarla.






















