Por Yoisi Moguel
MÉRIDA, Yuc, 21 de enero de 2026. – El silencio apacible de una comunidad maya al oriente de la capital yucateca se transformó en un escenario de vibraciones constantes, nubes de polvo y temor a consecuencia de la empresa Mayucsa que ha degradado sistemáticamente su calidad de vida, operando un banco de materiales en el que utiliza explosivos aun cuando está a escasos metros de la zona urbana.
Por ellos los habitantes de la comisaría de Oncán piden ayuda para recuperar la tranquilidad, salud y libertad que tenían antes de vivir, por las operaciones de la empresa.
Roció Chin Cahuich habitante de Oncan, relata cómo los pisos y paredes de los hogares vibran casi a diario debido a la cercanía al área donde se realiza la actividad extractiva, la cual se ubica a menos de 200 metros de las viviendas y a menos de 500 metros de puntos neurálgicos como el parque principal, la cancha multideportiva y la escuela primaria.
El agua y la tierra en la mira
Esta situación, consideró, es alarmante porque las ondas expansivas dañan la infraestructura de las casas y ponen en riesgo la integridad de los niños y familias que conviven con el estruendo y la caída de fragmentos de roca, lo que los pobladores describen como una “lluvia de piedras” tras cada detonación.
La amenaza de Mayucsa escaló de lo estructural a lo ambiental, ya que actualmente las detonaciones se realizan cerca del ojo del agua que abastece a la población, afirmó Josefina Chí Gómez.
Ambas mujeres puntualizaron que este cuerpo hídrico está conectado con la red acuífera de Mérida y la Reserva de Cuxtal, lo que supone un riesgo de contaminación o colapso del flujo de agua vital para la región.
Aunado a esto, señalaron, el pueblo enfrenta un conflicto legal con la compañía, a la que acusan de apropiarse de terrenos ejidales colindantes.
“El avance de la cantera destruye viviendas, consume las milpas y el patrimonio territorial de la comunidad”, dijeron.
El llamado a las autoridades
Josefina Chi, junto con otros pobladores, maestros y padres de familia aseguran que hay daños a la salud por el estrés acústico y el polvo. Indicaron que ya son varias denuncias presentadas ante las autoridades competentes, pidiendo que intervengan en este asunto que tiene diferentes aspectos que impactan a la comunidad.
En tanto la comunidad de Oncán exige que se detenga el avance de una industria que, en su búsqueda de lucro, parece ignorar que a menos de 200 metros hay vidas humanas que proteger.






















