Por Yoisi Moguel
MÉRIDA, Yuc., 06 de febrero de 2026.– En la búsqueda de transformar el tejido social del sureste mexicano, la Premio Nobel de la Paz, Rigoberta Menchú Tum, unió fuerzas con la Universidad Autónoma de Yucatán (UADY) para impulsar una agenda estratégica orientada a la cultura de paz y los derechos indígenas en el corazón del mundo maya.
Educación como arma de paz
Menchú Tum destacó su interés en concretar con la máxima casa de estudios de Yucatán un convenio de colaboración enfocado en promover la educación como el motor de cambio en las comunidades.
Esta alianza, dijo, nace de una visión compartida: la academia debe dejar de ser una torre de marfil para convertirse en un arma de paz.
La Nobel de la Paz expuso que, tras un primer acercamiento en la Cumbre Mundial de Premios Nobel de la Paz 2024, encontró en la UADY al aliado ideal, debido a su identidad profundamente ligada a la raíz maya.
“Aquí hay ciencia, sabiduría y hermandad; estoy segura de que podemos acompañarnos, aprender juntos y entusiasmar a las juventudes”, enfatizó.
Rigoberta Menchú subrayó que Yucatán y Guatemala comparten más que una frontera: comparten una cosmovisión.
Los ejes del cambio
El convenio establece una hoja de ruta ambiciosa que impactará directamente en la investigación y la justicia social, mediante proyectos enfocados en derechos humanos y pueblos afrodescendientes.
Asimismo, contempla acciones para fortalecer la soberanía alimentaria, a través del desarrollo de soluciones sostenibles para el campo yucateco, además de impulsar el intercambio global, tendiendo puentes académicos y estudiantiles entre Yucatán y Guatemala.
UADY y la responsabilidad social
Para el rector Carlos Alberto Estrada Pinto, este acuerdo es resultado de una visión de internacionalización con sentido humano.
Al sumar a la Fundación Rigoberta Menchú, puntualizó, la UADY busca que sus estudiantes no solo se gradúen como profesionales técnicos, sino como agentes de cambio con una vocación de servicio sólida.
“Con la doctora Rigoberta Menchú lograremos un mayor impacto en nuestras actividades, fortaleciendo la responsabilidad social que nos caracteriza”, destacó.
Consideró que este acuerdo se perfila como la colaboración más relevante de la década para la institución.
Impacto regional
El convenio se firma en un momento clave para Yucatán, donde la resignificación de la identidad maya y la innovación en las relaciones humanas son prioridades para mantener la cohesión social.
“Con este pacto, la UADY se posiciona no solo como una casa de estudios, sino como un faro de paz para todo el continente”, concluyó.






















