Por Yoisi Moguel
MÉRIDA, Yuc., a 06 de febrero de 2026.- El litoral de Yucatán entró en una fase de protección biológica, con el inicio oficial de la veda del mero, la restricción vigente de la pesquería del pulpo y la proximidad de la veda de langosta programada para el 1 de marzo. Ante este escenario, la Secretaría de Pesca y Acuacultura Sustentables (Sepasy) desplegó un operativo de vigilancia masivo en toda la costa.
La secretaria de Pesca y Acuacultura Sustentable de Yucatán, Lila Frías Castillo, afirmó que la estrategia busca salvaguardar los ciclos de reproducción de las especies más emblemáticas de la región, mediante inspecciones rigurosas en congeladoras, verificación de inventarios y una vigilancia permanente en comercios y puntos de venta.
Vigilancia permanente
El monitoreo, precisó, será tanto en tierra como en altamar, con el objetivo de frenar la extracción furtiva que pone en riesgo el futuro de la industria pesquera.
Lila Frías subrayó que este periodo de restricciones no es negociable, ya que representa la única garantía para permitir la recuperación de las poblaciones marinas y la conservación de la biodiversidad que sostiene la economía de miles de familias en la entidad.
“Capturar estas especies dentro de los periodos prohibidos ya no será visto solo como una falta administrativa, sino como un delito grave que será perseguido con todo el peso de la ley”, advirtió.
Bajo el calendario oficial, el mero permanecerá protegido hasta el 31 de marzo, mientras que el pulpo mantendrá su veda hasta julio y la langosta se sumará a estas restricciones de marzo a junio, creando un anillo de seguridad integral sobre el ecosistema marino.
Para asegurar la efectividad de estas medidas, el gobierno estatal identificó zonas críticas de monitoreo como Celestún, Dzilam de Bravo, Progreso y San Felipe, donde los operativos se han reforzado mediante coordinación estratégica con la Conapesca, los ayuntamientos y autoridades federales.
Control clave
La revisión documental y el control de existencias en plantas procesadoras se han convertido en piezas centrales del operativo, permitiendo comprobar que el producto almacenado corresponda a capturas legales realizadas antes de los cierres de temporada.
“Esta vigilancia entre mar y tierra busca asfixiar la cadena de comercialización ilegal que suele alimentarse de la pesca furtiva durante estos meses sensibles”, apuntó la funcionaria.
Lila Frías consideró la pesca ilegal como un atentado ambiental y un golpe directo al bolsillo de los pescadores honestos, por lo que este despliegue de protección total representa una apuesta por la supervivencia a largo plazo del litoral yucateco.






















