Ciudad de México, a 10 de febrero de 2026.- La reforma constitucional que reduce la jornada laboral de 48 a 40 horas semanales avanzó tras ser avalada en comisiones del Senado de la República, pero aún debe completar una ruta legislativa antes de convertirse en Ley. El dictamen marca un cambio estructural en el modelo laboral del país, aunque su aplicación dependerá de varios pasos formales establecidos en la Constitución.
El siguiente paso es que el dictamen sea discutido y votado por el pleno del Senado. Al tratarse de una reforma constitucional, se requiere una mayoría calificada, es decir, el respaldo de al menos dos terceras partes de las y los senadores presentes. Solo con esta votación favorable podrá avanzar a la siguiente etapa del proceso legislativo.
Revisión y aprobación por diputados
Una vez avalada por el Senado, la minuta será turnada a la Cámara de Diputados, donde deberá seguir un procedimiento similar: análisis en comisiones, discusión en el pleno y aprobación por mayoría calificada. En esta fase pueden realizarse ajustes al dictamen, aunque cualquier modificación obligaría a que el texto regrese al Senado para una nueva revisión.
Al ser una reforma constitucional, el proceso exige también la aprobación de al menos 17 congresos estatales. Esta etapa es clave, ya que las legislaturas locales deben ratificar el cambio para que tenga validez nacional. Una vez alcanzado este umbral, el Congreso de la Unión podrá emitir la declaratoria de constitucionalidad.
Promulgación y publicación oficial
Con la declaratoria constitucional, el decreto se envía al Poder Ejecutivo para su promulgación. La presidenta Claudia Sheinbaum deberá firmar el decreto y ordenar su publicación en el Diario Oficial de la Federación, paso que marca su entrada en vigor formal conforme a los plazos que establezca el propio decreto.
Finalmente, para que la reforma se aplique plenamente en los centros de trabajo, será necesario armonizar la Ley Federal del Trabajo y emitir lineamientos secundarios que definan su implementación gradual. Solo entonces la reducción de la jornada laboral a 40 horas se traducirá en derechos exigibles para las personas trabajadoras, cerrando el ciclo legislativo de una de las reformas laborales más relevantes de los últimos años.






















