Por Yoisi Moguel
MÉRIDA, Yuc, 21 de febrero de 2026. — En el corazón de Ixil, Tekit, Yaxkukul y Progreso, las aulas dejaron de ser solo espacios de estudio para convertirse en ejes de transformación social, a través del Modelo Kaab: Panales Comunitarios, un programa creado para el fortalecimiento de la seguridad, partiendo del corazón de las comunidades escolares.
Este modelo en su fase final, “Colmena”, dotó a los adolescentes de herramientas emocionales, identidad cultural y liderazgo deportivo que funcionan como escudos ante los riesgos de su entorno.
Este programa, impulsado por el Gobierno del Estado a través del Centro Estatal de Prevención Social del Delito y Participación Ciudadana (Cepredey), logró que los adolescentes pasen de la teoría a la práctica en el manejo de sus emociones, desarrollado habilidades de trabajo en equipo y empatía.

Zayuri Valle Valencia, directora del Cepredey, explicó la forma en que se desarrolló este modelo, que permitió a los estudiantes identificar los factores protectores que los mantienen alejados de los riesgos de su entorno, elevando visiblemente su autoestima y sentido de pertenencia.
La estrategia, detalló, se adaptó con precisión quirúrgica a la realidad de cada municipio para garantizar resultados reales, en Tekit, por ejemplo, el enfoque principal ha sido la consolidación de la identidad cultural y el orgullo por sus raíces.
En Progreso, indicó, la apuesta se centró en el liderazgo juvenil mediante actividades culturales y deportivas que canalizan la energía de los jóvenes hacia metas positivas.
Para Ixil, se trabajó en un rescate profundo de las tradiciones y costumbres locales, donde la elaboración de alebrijes se convirtió en una herramienta para fomentar la colaboración.
Y en Yaxkukul los estudiantes tomaron un rol activo como ciudadanos al gestionar y recuperar sus propios espacios comunitarios, demostrando que la juventud tiene la capacidad de transformar su entorno físico.

Zayuri Valle destacó que la verdadera prevención nace en la mesa de cada hogar, en un diálogo directo con padres y madres de familia, la funcionaria, ya que el involucramiento activo y la escucha constante son los mejores escudos contra el consumo de sustancias y otras situaciones que pueden vulnerar la estabilidad familiar.
“Los testimonios de las familias reflejan un cambio profundo, el Modelo Kaab ha logrado ir más allá de la enseñanza académica convencional, pues los padres reconocen que sus hijos ahora cuentan con valores y habilidades socioemocionales que los preparan para ser ciudadanos más responsables, empáticos y, sobre todo, conscientes del valor de su comunidad”, afirmó.






















