Floreana, Galápagos, a 23 de febrero de 2026.- Por primera vez en más de siglo y medio, tortugas gigantes fueron liberadas en la isla Floreana, en el archipiélago de Galápagos, guiadas por datos satelitales de la NASA que ayudan a los científicos a descubrir dónde los animales pueden encontrar alimento, agua y hábitat de anidación, como parte de un proyecto de restauración ecológica.
La Dirección del Parque Nacional Galápagos y Galápagos Conservancy liberaron 158 ejemplares en dos puntos estratégicos de la isla, donde la especie había desaparecido a mediados del siglo XIX debido a la caza intensiva y la introducción de especies invasoras como cerdos y ratas, que depredaban huevos y crías.
El retorno se sustenta en el uso de observaciones satelitales para identificar zonas con mayor probabilidad de éxito. A través de misiones como Landsat, Terra y la Medición Global de Precipitaciones, los científicos analizaron variables como vegetación, humedad, temperatura y relieve para determinar dónde las tortugas pueden encontrar alimento, agua y áreas adecuadas para anidar, tanto en el presente como en escenarios futuros.
Keith Gaddis, director del programa de Diversidad Biológica y Pronóstico Ecológico de Acción Terrestre de la NASA, señaló que este tipo de herramientas permite responder preguntas prácticas sobre la supervivencia a largo plazo de las especies reintroducidas. La información satelital se integró con millones de registros de ubicación de tortugas recopilados en el archipiélago.
Restauración con enfoque de largo plazo
El proyecto se originó tras el hallazgo, en el año 2000, de tortugas con ascendencia genética de Floreana en el volcán Wolf, en la isla Isabela. Estudios posteriores de ADN confirmaron su linaje, lo que permitió iniciar un programa de reproducción que ha generado cientos de crías destinadas a la reintroducción.
Las tortugas gigantes desempeñan un papel clave en la dinámica ecológica de Galápagos, ya que modifican la vegetación, dispersan semillas y abren senderos naturales. Su ausencia alteró el paisaje durante décadas.
La iniciativa forma parte del Proyecto de Restauración Ecológica de Floreana, que busca eliminar especies invasoras y recuperar hasta 12 especies nativas. De consolidarse, el plan permitiría restablecer procesos ecológicos históricos en una de las islas más emblemáticas del archipiélago ecuatoriano.





















