GINEBRA, a 12 de marzo de 2026.— El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) alertó que el agravamiento del conflicto en Irán podría provocar el desplazamiento temporal de hasta 3.2 millones de personas dentro del país, de acuerdo con evaluaciones preliminares realizadas por el organismo internacional.
Según la agencia de la ONU, entre 600 mil y un millón de familias iraníes ya se encuentran desplazadas debido al deterioro de la seguridad en distintas zonas del país. Muchas de ellas han salido principalmente de Teherán y de otras grandes ciudades para trasladarse hacia regiones del norte y zonas rurales en busca de condiciones más seguras.
ACNUR advirtió que el número de personas desplazadas podría continuar aumentando en los próximos días si la situación de violencia se intensifica, lo que reflejaría un rápido deterioro de las condiciones humanitarias en el territorio iraní.
Además de la población local, la crisis también está impactando a comunidades refugiadas que viven en Irán, particularmente a familias originarias de Afganistán. Estas personas enfrentan un escenario de mayor vulnerabilidad, ya que muchas se encontraban previamente en condiciones precarias y con acceso limitado a redes de apoyo.
La creciente inseguridad y las dificultades para acceder a servicios básicos han obligado a algunas de estas familias refugiadas a abandonar también las zonas donde residían, desplazándose hacia otras regiones del país.
Refuerzan respuesta ante emergencia humanitaria
Ante el incremento de los desplazamientos internos, el organismo informó que se encuentra adaptando su respuesta humanitaria para atender el aumento de las necesidades en distintas regiones de Irán.
La agencia recordó que mantiene presencia en el país desde hace varios años, con centros de recepción, líneas telefónicas de asistencia y diversos servicios de apoyo dirigidos a personas refugiadas y desplazadas.
Actualmente trabaja en coordinación con autoridades iraníes y organizaciones socias para evaluar la magnitud de la emergencia y fortalecer las medidas de preparación ante posibles nuevos movimientos de población.
Las evaluaciones buscan identificar las necesidades más urgentes de las familias que han abandonado sus hogares, entre ellas acceso a refugio temporal, atención médica, alimentos y otros servicios esenciales.
También subrayó la importancia de garantizar la protección de la población civil y mantener el acceso de la ayuda humanitaria a las zonas afectadas.
Asimismo, reiteró que es fundamental que las fronteras permanezcan abiertas para las personas que necesiten protección, conforme a las obligaciones internacionales en materia de refugio y derecho humanitario.






















