Por Yoisi Moguel
CHANKOM, Yuc., a 16 de marzo de 2026.– A solo 10 kilómetros de Chichén Itzá, la comunidad de Ticimul busca abrirse paso como un nuevo referente del turismo cultural y de aventura en Yucatán, mediante un proyecto de museo comunitario que permita rescatar su memoria histórica y, al mismo tiempo, dinamizar la economía local.
La comisaría, perteneciente al municipio de Chankom, resguarda un valioso patrimonio integrado por dos dinteles milenarios, una pirámide prehispánica poco estudiada y cinco cenotes vírgenes, elementos que los ejidatarios pretenden articular en una ruta turística comunitaria. El objetivo, explicó el presidente del comisariado ejidal, Ernesto Uc Caamal, es convertir esa riqueza arqueológica y natural en una alternativa de desarrollo para la población.
El rescate de la memoria comunitaria
Uc Caamal señaló que la creación del museo busca exhibir los dos dinteles jeroglíficos que, durante décadas, han sido protegidos por los propios habitantes ante intentos de saqueo. Según relató, hace aproximadamente 30 años pobladores de la zona evitaron que arqueólogos estadounidenses se llevaran estas piezas, consideradas hoy de valor incalculable para la comunidad.
Actualmente, los ejidatarios buscan que el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) intervenga para descifrar las inscripciones de los dinteles, además de garantizar su restauración y conservación. “Queremos que el mundo las conozca, pero bajo nuestra custodia”, sostuvo Ernesto Uc, al remarcar que el significado de estas piezas sigue siendo un misterio.

Turismo comunitario
El proyecto comunitario no se limita a la exhibición de vestigios arqueológicos. La intención, explicó el líder ejidal, es integrar también la pirámide principal del sitio y los cenotes de la comunidad en un circuito turístico que permita atraer visitantes interesados en el patrimonio maya y en experiencias de naturaleza.
Para concretar esa visión, Ticimul ha solicitado respaldo de la Secretaría de la Cultura y las Artes (Sedeculta) y de la Secretaría de Desarrollo Sustentable (SDS), con el fin de profesionalizar la oferta turística, garantizar la limpieza de los espacios naturales y promover un aprovechamiento responsable de los recursos del territorio.
Pese a figurar en el Atlas Arqueológico de Yucatán como un sitio de relevancia Rango III, la zona, denunció Ernesto Uc, ha enfrentado durante años un abandono sistemático. Entre los daños reportados se encuentran el robo de metates y piezas labradas, así como la presencia de basura y huellas de vandalismo en la parte alta del edificio prehispánico.
La tensión con las autoridades escaló recientemente, añadió, cuando después de una jornada de limpieza organizada por los propios ejidatarios, personal del INAH suspendió los trabajos y colocó cintas de clausura en el área. “Nos felicitan un día y al siguiente nos detienen. Es lamentable que por la contradicción burocrática se frene el mantenimiento del sitio”, expresó.
Para los habitantes de Ticimul, la meta es dejar de ser una referencia marginal en los estudios arqueológicos y convertirse en un ejemplo de turismo comunitario en Yucatán, donde el patrimonio maya se traduzca en beneficios reales para sus pobladores. La apuesta, subrayó Ernesto Uc, es que la riqueza heredada por sus antepasados sirva finalmente para fortalecer el presente y abrir nuevas oportunidades económicas para la comunidad.





















