YAXCABÁ, Yuc., a 17 de marzo de 2026.— Los vestigios coloniales de San Mateo, ubicados en la antigua localidad de Mopilá, enfrentan un acelerado proceso de deterioro entre actos de vandalismo, saqueos e indiferencia institucional, pese a tratarse de un inmueble con valor histórico que data del siglo XVII. La falta de vigilancia por parte del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) ha dejado el recinto expuesto a daños cada vez más severos.
La situación quedó nuevamente en evidencia tras el intento de sustracción de una pila bautismal de piedra con más de 300 años de antigüedad. La pieza, con un peso superior a los 100 kilogramos, fue hallada fuera de su sitio original y partida en dos, luego de que presuntamente no pudiera ser extraída por completo. El hecho confirmó, según pobladores y promotores culturales, la total vulnerabilidad del inmueble frente a la delincuencia y el vandalismo.
Deterioro estructural avanza
El cronista y gestor cultural Leobardo Cox Tec advirtió que el estado estructural del templo es crítico. Explicó que las paredes presentan grietas profundas por el paso del tiempo, la humedad y la extracción deliberada de piedras de sillería, presuntamente removidas con cinceles. A ello se suman pintas, acumulación de basura y daños visibles en distintas áreas de la antigua nave central.
“El riesgo de un desplome total es real; se ha perdido ya la mitad de la escalinata de acceso y la parte posterior del templo ha desaparecido por completo”, denunció Cox Tec, al insistir en que el sitio requiere atención inmediata para evitar una pérdida irreversible del patrimonio histórico y religioso de la región.

Piden rescate del retablo
Ante la falta de recursos para una restauración integral, promotores culturales plantearon como medida urgente el traslado del retablo de madera, considerado una de las piezas más valiosas del sitio. Actualmente, señalaron, esta estructura sacra permanece a la intemperie, expuesta a la humedad, fauna silvestre y roedores, factores que han acelerado su deterioro y pudrición.
La propuesta es que la Arquidiócesis y el Ayuntamiento de Yaxcabá coordinen su reubicación hacia la parroquia de San Francisco de Asís, en la cabecera municipal, con el fin de garantizar su conservación. Para los habitantes y defensores del patrimonio, esta acción sería un primer paso ante la falta de una estrategia oficial más amplia para proteger lo que aún se mantiene en pie en Mopilá.
Mopilá, cuyo nombre significa “Lugar de las palmeras de agua”, conserva una profunda carga histórica. La antigua comunidad fue arrasada durante la Guerra de Castas en el siglo XIX y desde entonces quedó prácticamente despoblada. Sin embargo, para la fe popular el sitio permanece vigente: cada 31 de julio, cientos de peregrinos llegan para honrar a la Virgen de la Asunción y participar en ceremonias tradicionales de petición de lluvias, conocidas como Cha Chaac.
Pese a esta relevancia cultural, social y religiosa, habitantes de la zona cuestionaron la postura del Centro INAH-Yucatán, al considerar que ha minimizado la urgencia de intervenir el inmueble bajo el argumento de que se localiza en una zona deshabitada. Para los pobladores, esta visión equivale a dejar abierta la puerta al saqueo y al colapso de uno de los testimonios coloniales más antiguos de la región.





















