Por Yoisi Moguel
TIXKOKOB, Yuc., 19 de marzo de 2026.- Mientras miles de personas se preparan para acudir a Chichén Itzá y presenciar el equinoccio de primavera este 21 de marzo, a solo 25 kilómetros de Mérida existe un sitio poco conocido que ofrece una experiencia íntima, silenciosa y cargada de simbolismo astronómico: la pequeña pirámide de la comisaría de Nolo, en el municipio de Tixkokob.
Un templo maya en miniatura
En el patio de su casa, don Vicente Martín Güémez logró lo que parecía imposible: una réplica artesanal del Templo de Kukulcán. La estructura, de apenas 80 centímetros de altura y un metro cuadrado de circunferencia, fue esculpida en piedra con notable detalle.
La obra nació del ingenio y la dedicación de este habitante de la zona, quien decidió transformar su propiedad en un espacio dedicado a la memoria astronómica y cultural de sus ancestros mayas.
Precisión artesanal que desafía la lógica
Para construirla utilizó materiales de la región y técnicas artesanales. El resultado fue una pieza compuesta por 91 escalones distribuidos en sus cuatro caras, con una simetría que sorprende por su precisión y por el nivel de detalle alcanzado de manera empírica.
La mayor hazaña de esta pirámide a escala radica en su alineación con los astros. Con una exactitud que remite a la de Chichén Itzá, la construcción permite observar el descenso de la serpiente de luz y sombra durante los equinoccios de primavera y otoño.
Un destino alternativo en Yucatán
Este rincón de Nolo se ha convertido en un símbolo de resistencia cultural y en un atractivo genuino para quienes buscan experiencias auténticas fuera de las rutas turísticas tradicionales.
Con la obra de don Vicente Martín Güémez, Nolo se posiciona como un destino singular, donde puede observarse el descenso de Kukulcán sobre los peldaños de un castillo de apenas 80 centímetros, nacido de la voluntad y la visión de un solo hombre.
A casi 30 años del fallecimiento de don Vicente, la pirámide sigue en pie y permanece abierta al público como parte del legado que heredó a su familia. En la comunidad todavía sobreviven historias sobre el campesino creador de esta obra, de quien algunos aseguran que incluso decía comunicarse con seres extraterrestres.





















