Por Yoisi Moguel
PROGRESO, Yuc., 25 de marzo de 2026.— El playón de Chuburná Puerto dejará este año de ser una zona de libre tránsito desordenado para convertirse en un santuario ecológico, con la creación del “Jardín de Duna Costera”, un proyecto que permitirá rescatar cuatro hectáreas de litoral y que se perfila como el primero de su tipo en el país.
El titular de la Semarnat en Yucatán, Guillermo Porras Quevedo, confirmó que los trabajos de restauración comenzarán en abril y estarán enfocados en atender una problemática crítica: el paso indiscriminado de vehículos sobre este ecosistema costero.
La estrategia, explicó, no busca prohibir el acceso al playón, sino ordenarlo, ya que históricamente la zona ha registrado el ingreso de autos y camionetas que dañan la flora nativa y deterioran la duna costera.
Detalló que el área será delimitada y que actualmente se trabaja en el cierre de múltiples accesos para consolidar una sola entrada controlada. “El objetivo es que los conductores respeten el entorno, permitiendo que la duna recupere su función como barrera natural frente a fenómenos climáticos”, puntualizó el funcionario.
Un jardín con identidad local
Porras Quevedo subrayó que el proyecto destaca por su componente de participación social, ya que el grupo comunitario de mujeres “Lirios del Mar” será el encargado de ejecutar la reforestación mediante un vivero especializado en especies nativas para repoblar la zona.
Esta integración, añadió, busca transformar el área en un polo de ecoturismo sustentable, donde la comunidad local no solo proteja el paisaje, sino que también obtenga beneficios económicos a través de empleo temporal y labores de vigilancia.
Alianza científica y ambiental
El proyecto cuenta con el respaldo técnico de especialistas de la UNAM, la Profepa y la Secretaría de Desarrollo Sustentable (SDS). Además, se suma a los trabajos de recuperación y restauración de 10.6 hectáreas de manglar en Chicxulub Puerto, financiados con recursos de la Zona Federal Marítimo Terrestre (Zofemat).
La primera fase del Jardín de Duna Costera, que contempla la instalación de señalética y el monitoreo biológico, prevé concluir en diciembre. Con ello, se busca dejar un modelo de conservación replicable en otros puertos del estado para reducir la vulnerabilidad de la costa yucateca.





















