Por Yoisi Moguel
MÉRIDA, Yuc., 1 de abril de 2026.- La crisis climática en el sureste mexicano ha dejado una huella profunda en lo que va del siglo, al sumar 14 periodos de sequía en la Península de Yucatán en apenas 23 años.
De acuerdo con informes del Servicio Meteorológico Nacional (SMN), estos episodios han oscilado entre niveles moderados y excepcionales, lo que confirma una tendencia de aridez cada vez más preocupante para la región.
Yucatán, el estado más afectado
En el desglose por entidad, Yucatán aparece como el estado más impactado, con 2.8 por ciento de su superficie bajo sequía moderada y 1.3 por ciento en nivel severo, por encima de los registros observados en Campeche y Quintana Roo.
La presión es especialmente crítica en el oriente del estado, donde municipios como Río Lagartos y Tizimín acumulan ya cuatro meses y medio de afectación ininterrumpida por sequía severa.
Municipios bajo presión
La condición también alcanza a localidades como San Felipe, Panabá y Dzilam de Bravo. En Quintana Roo, el impacto se extiende a zonas turísticas y costeras como Isla Mujeres, Playa del Carmen y Puerto Morelos.
Este fenómeno meteorológico vigente tuvo su origen en la segunda quincena de mayo de 2025 y desde entonces se expandió con rapidez hasta confirmar afectaciones en 41 municipios.
Datos del Monitor de Sequía en México, dependiente de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), revelan que 27 localidades enfrentan actualmente sequía moderada, mientras que 14 municipios ya escalaron a la categoría de sequía severa.
La situación persiste a pesar de que al cierre del año pasado se registraron frentes fríos con lluvias por encima del promedio nacional, precipitaciones que no fueron suficientes para revertir el déficit hídrico en la zona.
Uno de los episodios más prolongados
El episodio que actualmente afecta a la entidad se ha consolidado como el séptimo más prolongado desde 2003 y permanece activo en diversos sectores estratégicos del territorio peninsular.
La historia reciente de la región muestra una vulnerabilidad constante, con ciclos de sequía que llegaron a extenderse hasta por dos años continuos, como ocurrió entre 2006 y 2008.
Tras otros periodos significativos documentados en la década pasada y episodios recientes entre 2021 y 2024, la configuración actual del mapa de sequía muestra que 4.6 por ciento del territorio peninsular se encuentra en condiciones anormalmente secas.
La persistencia de estos niveles de estiaje en áreas clave para la producción agropecuaria subraya la urgencia de adaptar el manejo de los recursos hídricos ante un ciclo hidrológico cada vez más errático en el sureste mexicano.





















