Por Yoisi Moguel
MÉRIDA, Yuc., 7 de abril de 2026.- Tizimín, Río Lagartos, San Felipe, Espita y Panabá encabezan la lista de los municipios más golpeados por una sequía atípica que ya comenzó a mermar la capacidad de los hatos ganaderos en el oriente de Yucatán y que pone en riesgo al sector, ante las dificultades para alimentar y mantener hidratados a los animales.
Ante esta situación, se emitió un llamado urgente a la prevención y a la preparación logística para mitigar las pérdidas económicas y ecológicas que esta sequía anómala amenaza con dejar en la región.
La Comisión Nacional del Agua (Conagua), a través del Monitoreo de Sequía en México, identificó a esta zona con registros pluviales mínimos, una condición que impacta de manera directa en la disponibilidad de agua para el riego de pastizales y la producción de forrajes.
Preocupa el adelanto del estiaje
La situación encendió las alarmas entre los productores locales debido a una falta de humedad anormal detectada antes de que inicie formalmente el periodo más severo de estiaje.
Esta baja en los volúmenes de captación obliga a los ganaderos a buscar alternativas urgentes para alimentar y mantener hidratados a sus animales, ante el rápido deterioro de los suelos.
La preocupación en el sector es creciente, pues los productores enfrentan un panorama de escasez que, de acuerdo con los pronósticos, se mantendría hasta septiembre.
Riesgo para el campo y la biodiversidad
El reporte de Conagua muestra que, aunque 2025 cerró con niveles de lluvia satisfactorios, las condiciones actuales en el norte y oriente de la entidad dieron un giro inesperado hacia la aridez.
Aunque las proyecciones climáticas sugieren que marzo y abril podrían presentar algunas lluvias ligeras por encima de la media, la dependencia federal advirtió que la fase más crítica comenzará en mayo.
Durante ese bimestre, añadió, se prevé un incremento notable en la radiación solar y una disminución drástica de las precipitaciones, lo que configura un escenario de vulnerabilidad para el sector agropecuario.
Además, indicó que este ambiente seco ha provocado un adelanto en la temporada de quemas, lo que incrementa el riesgo de incendios forestales y pone en peligro la biodiversidad de la zona, por lo que se requiere una vigilancia estrecha por parte de autoridades y productores.
Canícula agravará el panorama
El desafío meteorológico para 2026 se complicará aún más con la llegada de la canícula, fenómeno de calor extremo que suele impactar con fuerza a la Península de Yucatán entre junio y agosto, con temperaturas que se prevé superen los 40 grados centígrados.
Este periodo de baja nubosidad y calor intenso podría prolongarse de manera similar al año anterior, cuando el fenómeno se extendió por más de dos meses.





















