Por Yoisi Moguel
MÉRIDA, Yuc., 7 de abril de 2026.— Yucatán se prepara para la próxima temporada de huracanes, ante el pronóstico de 14 ciclones, una cifra que mantiene en vigilancia permanente a especialistas de la Universidad Autónoma de Yucatán (UADY).
El meteorólogo Juan Vázquez Montalvo detalló que, de ese total, una parte importante correspondería a tormentas tropicales, mientras que entre tres y cuatro sistemas podrían evolucionar a huracanes moderados y al menos dos tendrían potencial de alcanzar gran intensidad.
Condiciones atmosféricas y posibles cambios
Explicó que la configuración atmosférica actual se mantiene en condiciones neutras, sin una influencia dominante de fenómenos como El Niño o La Niña. No obstante, señaló que existe la posibilidad de que El Niño se presente hacia septiembre, lo que podría reducir la actividad ciclónica en la parte final del año.
Aun así, advirtió que las estadísticas solo sirven como referencia, ya que la experiencia reciente ha demostrado que los procesos de intensificación rápida pueden convertir sistemas aparentemente menores en amenazas de gran impacto en menos de 24 horas.
Península, zona vulnerable
El especialista sostuvo que el análisis técnico confirma que el corredor entre el Caribe y la Península de Yucatán continúa como una de las zonas más propicias para el desarrollo de estos sistemas.
Añadió que la vulnerabilidad regional no solo está relacionada con la fuerza de los vientos o el volumen de las lluvias, sino también con el factor humano, derivado de la expansión urbana en áreas susceptibles y la ocupación de terrenos sin planeación adecuada.
Prevención, prioridad para 2026
Juan Vázquez subrayó que esta realidad obliga a autoridades y sociedad a priorizar la gestión del territorio y fortalecer los sistemas de alerta temprana, con el fin de reducir daños materiales y humanos.
Indicó que el enfoque para este 2026 debe centrarse en la educación y la memoria operativa, sobre todo ante la llegada constante de nuevos residentes que no han enfrentado el impacto de un huracán de gran magnitud.
Finalmente, recomendó que las familias cuenten con planes de contingencia actualizados, contemplando posibles interrupciones en servicios básicos como agua y electricidad, al señalar que la resiliencia de la ciudad no depende de cuántas tormentas se formen, sino de la capacidad de respuesta ante un eventual impacto directo.





















