WASHINGTON, EU, a 12 de abril de 2026.– Las tensiones entre Estados Unidos e Irán escalaron este fin de semana luego de que el expresidente estadounidense Donald Trump advirtiera sobre un posible bloqueo naval en el Estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más estratégicas del mundo para el comercio energético.
A través de un mensaje difundido en redes sociales, Trump acusó a Irán de incumplir compromisos relacionados con la apertura de esta vía internacional, señalando que la situación ha generado incertidumbre global. También cuestionó versiones sobre la presencia de minas en la zona, al considerar que podrían estar siendo utilizadas como mecanismo de presión.
Trump planteó que Estados Unidos podría tomar medidas para restringir el tránsito de embarcaciones en el estrecho, sin detallar acciones concretas, lo que —según su mensaje— responde a preocupaciones de seguridad marítima. En ese sentido, sostuvo que la situación en la zona representa una presión sobre el comercio internacional.
Asimismo, reiteró que el principal punto de conflicto continúa siendo el programa nuclear iraní, al insistir en la necesidad de que Irán ofrezca garantías de que no desarrollará armas nucleares, postura que ha sido eje en las tensiones entre ambos países.
El Estrecho de Ormuz concentra una parte significativa del tránsito mundial de petróleo, por lo que cualquier restricción o conflicto en la zona tiene efectos inmediatos en los mercados energéticos y en la estabilidad global. En ese sentido, analistas advierten que el endurecimiento del discurso podría traducirse en mayor volatilidad en la región.
Sin acuerdo tras negociaciones en Islamabad
Ayer el vicepresidente de Estados Unidos, J. D. Vance, informó que su delegación regresó “sin un acuerdo” luego de sostener más de 21 horas de conversaciones con representantes de Irán en Islamabad, Pakistán, en un encuentro mediado por ese país.
Durante una conferencia de prensa, Vance señaló que la propuesta estadounidense incluía la exigencia de un compromiso claro de Irán para no desarrollar armas nucleares, condición que no fue aceptada por la contraparte. Mientras tanto, autoridades iraníes habían planteado la posibilidad de continuar con una nueva ronda de negociaciones.
En paralelo, la Guardia Revolucionaria iraní advirtió que la presencia de buques militares en el Estrecho de Ormuz podría enfrentar una “respuesta contundente”, lo que incrementa la preocupación internacional sobre la seguridad en esta vía estratégica. El escenario se mantiene abierto, con riesgos latentes para la estabilidad regional.






















