Por Staff
CIUDAD DE MÉXICO, 15 de abril de 2026. – La crisis que hoy enfrenta Magnicharters no surgió de forma repentina. Desde enero de 2026, la Agencia Federal de Aviación Civil (AFAC) ya había identificado problemas financieros durante una verificación técnica administrativa realizada a la aerolínea.
Según información oficial, la empresa cumplía con los estándares de seguridad operacional, lo que le permitió continuar operando; sin embargo, la autoridad le solicitó corregir observaciones financieras y acreditar su capacidad económica.
Tres meses después, la situación derivó en la suspensión temporal del certificado de operación, luego de que la compañía cancelara vuelos de manera unilateral y evidenciara su falta de liquidez.
La AFAC advirtió que la insuficiencia financiera podría convertirse en un riesgo para la seguridad aérea, por lo que otorgó a la empresa un plazo para presentar un plan de reestructura que garantice condiciones seguras para operar.
En caso de no cumplir con estos requerimientos, la autoridad procederá a la revocación definitiva de la concesión, lo que marcaría la salida de Magnicharters del mercado aéreo mexicano.
El caso ha generado cuestionamientos sobre la supervisión del sector aeronáutico, luego de que la empresa continuara vendiendo servicios pese a las alertas previas y a su deterioro financiero.






















