Por Yoisi Moguel
MÉRIDA, Yuc., a 9 de julio de 2026.– El subsuelo de la Península de Yucatán, sus cenotes, las abejas meliponas y los derechos de las comunidades mayas llegaron a la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), que decidió atraer tres litigios considerados históricos y que podrían redefinir la forma en que México protege el medio ambiente y reconoce los derechos de la naturaleza.
Los asuntos, promovidos por el Colectivo de Comunidades Mayas de los Chenes y el Centro de Derechos Humanos Utsil Kuxtal, plantean un cambio de paradigma en la legislación ambiental. A diferencia del modelo tradicional, en el que la protección ecológica se justifica por el beneficio que representa para las personas, los demandantes buscan que la naturaleza sea reconocida como sujeto de derechos, con protección jurídica propia, y que los pueblos indígenas sean reconocidos como sus guardianes ancestrales.
Estos son los casos
Uno de los expedientes tiene como escenario el municipio de Homún, dentro de la Reserva Geohidrológica Anillo de los Cenotes, donde habitantes mantienen una disputa por el impacto ambiental que, aseguran, generan más de 350 granjas porcícolas instaladas en la región. A través del expediente SEFA 223/2026, solicitan que el sistema de acuíferos y cenotes obtenga personalidad jurídica, con el propósito de fortalecer su protección frente a posibles riesgos de contaminación.
El segundo caso pone el foco en los derechos de la niñez. La SCJN revisará el juicio relacionado con una megagranja porcícola de la empresa PAPO, cuya operación permanece suspendida desde hace ocho años gracias a un amparo promovido originalmente por niñas, niños y adolescentes. Los ministros deberán analizar si proyectos de esta naturaleza pueden afectar el interés superior de la niñez, al comprometer el derecho a un medio ambiente sano, la salud y la preservación de la identidad cultural de las comunidades.
El tercer litigio traslada la discusión a Hopelchén, Campeche, donde la protección gira en torno a la abeja melipona, especie nativa sin aguijón considerada fundamental para la meliponicultura y la cosmovisión maya. Los promoventes sostienen que el uso de pesticidas agroindustriales y las fumigaciones aéreas han provocado la muerte masiva de estos polinizadores, poniendo en riesgo tanto la biodiversidad como una práctica ancestral de gran importancia económica y cultural.
¿Qué pasaría si se falla a favor?
De resolverse a favor de las comunidades, el fallo de la Suprema Corte podría convertirse en un precedente jurídico de alcance nacional al redefinir la protección del patrimonio natural mexicano y fortalecer el reconocimiento de los derechos de la naturaleza, los ecosistemas y los pueblos originarios, marcando un nuevo capítulo en la justicia ambiental del país.






















