CIUDAD DE MÉXICO, a 14 de septiembre de 2026.- México podría enfrentar durante 2027 una combinación de sequía, olas de calor, incendios y más días con mala calidad del aire, ante el fortalecimiento de El Niño, de acuerdo con especialistas del Instituto de Ciencias de la Atmósfera y Cambio Climático de la UNAM.
El fenómeno ya está activo y continúa intensificándose en el Pacífico. El más reciente diagnóstico de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos, NOAA, publicado el 10 de septiembre, señala que existe una probabilidad superior a 90 por ciento de que alcance una intensidad muy fuerte durante el otoño y el invierno de 2026-2027.
El comportamiento de El Niño no tendrá los mismos efectos en todo México. Para los próximos meses podrían presentarse lluvias superiores a lo habitual en zonas del norte y occidente, mientras que hacia el inicio de la primavera aumentaría la posibilidad de condiciones más secas en amplias regiones del centro, sur y sureste.
Menos lluvia y riesgo de sequía
El periodo que concentra una de las principales alertas va de abril a junio de 2027. Para esos meses, especialistas de la UNAM estiman una disminución de las precipitaciones en el centro, sur y sureste del país, acompañada de una probable sequía en esas mismas regiones.
También se prevé un incremento de los incendios entre febrero y junio, así como un mayor número de jornadas con mala calidad del aire, principalmente en las ciudades.
El calor representa otro de los riesgos. Ante posibles ondas de altas temperaturas, los investigadores plantean fortalecer la preparación de espacios frescos donde la población pueda hidratarse y recibir atención en caso de presentar afectaciones.
Niñas y niños, mujeres embarazadas y adultos mayores se encuentran entre los grupos que requieren mayores cuidados durante episodios de calor intenso.
El campo también resentiría los cambios
La alteración de las lluvias podría tener consecuencias para productores agrícolas que dependen del temporal, particularmente en regiones donde una temporada seca puede modificar los ciclos de siembra.
La investigadora Carolina Ureta Sánchez advirtió que los efectos de El Niño pueden ir más allá del comportamiento del clima y convertirse en un problema para la producción de alimentos si las comunidades rurales no cuentan con información suficiente para anticipar periodos secos o lluvias extremas.
Entre las medidas planteadas está fortalecer los sistemas de alerta y proporcionar pronósticos regionales a productores para ayudarles a decidir cuándo sembrar y qué semillas utilizar.
La UNAM también advierte sobre la vulnerabilidad de las zonas urbanas frente al aumento de las temperaturas, debido a la concentración de pavimento y concreto y a la pérdida de superficies que ayudan a reducir el calor.
Aunque los escenarios apuntan a un episodio particularmente intenso, sus efectos dependerán de cada región. Por ello, especialistas consideran que los próximos meses serán clave para mantener la vigilancia y ajustar las medidas de prevención ante los cambios que El Niño pueda provocar en México durante 2027.













