Por Yoisi Moguel
Mérida, Yucatán, a 26 de diciembre de 2025.- El Proyecto Santa María, una asociación civil que preserva la avifauna, llamó a reformar el Código de Procedimientos en Materia Penal del Estado de Yucarán para hacer efectivas las sanciones y penas por el tráfico, venta y posesión de psitácidos (es decir, familias de loros o papagayos).
Pierre Medina Arjona, director de la organización expuso que, aunque en el Código Penal Federal se establecen penas de hasta 10 años para quienes cometen estos delitos, en el Código de Procedimientos se otorgan múltiples beneficios para finalmente quedar impunes.
“Esta ambigüedad técnica permite que los delincuentes ambientales gocen de beneficios procesales que terminan en la impunidad total, haciendo que la protección de estas especies sea, en la práctica, letra muerta”, asentó.
Este 25 diciembre el refugio recibió dos loros en estado crítico de salud, los cuales fallecieron víctimas de una negligencia, la cual calificó Medina Arjona como una crueldad animal.

Esto, comentó, pone al descubierto el sufrimiento de aves silvestre, que son cautivas para adorno de casas habitación.
El ambientalista subrayó que el saqueo de crías de la selva para el mercado de mascotas sigue siendo una herida abierta en el ecosistema mexicano, la captura solo les causa muerte y sufrimiento, por ello es prioridad nacional trabajar en leyes aplicables y sin lagunas que incentiven el maltrato.
“Mientras no existan castigos ejemplares y reales para quienes compran y venden vida silvestre, escenas como las de este Día de Navidad se seguirán repitiendo bajo el amparo de la indiferencia social y jurídica”, advirtió.
Las cifras
Según cifras del Proyecto Santa María, se estima que al año se extraen del país alrededor de 70,000 ejemplares para venderlos como mascotas. Y ocho de cada 10 ejemplares mueren en el proceso de venta ilegal antes de llegar al consumidor final.
Los que logran sobrevivir, terminan, en su mayoría, muriendo en los primeros tres años por malos manejos. Esta situación ha generado que 22 de sus especies con presencia en México se encuentren en alguna categoría de riesgo de extinción.






















