CIUDAD DE MÉXICO, a 4 de agosto de 2026.- Tres piezas arqueológicas de origen prehispánico regresarán próximamente a México luego de permanecer bajo resguardo de las autoridades consulares en Estados Unidos, como parte de un proceso de recuperación del patrimonio cultural impulsado por el Gobierno de México en coordinación con autoridades estadounidenses.
Las secretarías de Relaciones Exteriores y de Cultura, a través del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), informaron que la repatriación corresponde a una figura antropomorfa de un guerrero, un cajete de piedra y una navajilla prismática de obsidiana, consideradas bienes propiedad de la nación mexicana.
Los objetos fueron entregados el pasado 15 de julio al Consulado General de México en Nueva York, donde permanecen bajo custodia mientras se prepara su traslado a territorio nacional mediante valija diplomática.
La pieza más representativa es una figura antropomorfa de barro de 91 centímetros de altura, identificada como parte del estilo Ixtlán del Río y vinculada con la tradición Tumbas de Tiro del occidente de México. La escultura representa a un guerrero equipado con yelmo, coraza, arracadas, ajorcas y una lanza apoyada sobre el hombro.
Especialistas señalaron que fue elaborada entre los años 100 antes de Cristo y 600 después de Cristo y que anteriormente formó parte de la colección del Museo Metropolitano de Arte de Nueva York.
Investigación internacional
La restitución de esta pieza fue posible tras investigaciones realizadas por la Fiscalía de Distrito de Manhattan y con la colaboración del propio museo, que entregó el objeto para su devolución.
Los otros dos bienes corresponden a un cajete de piedra procedente de la región central del actual estado de Guerrero, fechado entre los años 300 y 900 después de Cristo, así como una navajilla prismática de obsidiana elaborada mediante técnicas de presión y percusión, representativa de la industria lítica desarrollada en Mesoamérica.
Las tres piezas estaban relacionadas con investigaciones penales coordinadas por la Unidad de Tráfico de Antigüedades de la Oficina del Fiscal de Distrito de Manhattan.
Antes de concretar el proceso, especialistas del INAH realizaron estudios técnicos que confirmaron que los objetos son auténticos bienes arqueológicos prehispánicos y, conforme a la legislación mexicana vigente, pertenecen a la nación. Una vez que lleguen a la Ciudad de México, serán entregados oficialmente al instituto para su resguardo y conservación.






















