MÉRIDA, Yucatán, a 05 de febrero de 2026.- Cuando llega el frío, no es casualidad que aumenten los resfriados, la gripe o las infecciones en garganta y pulmones. Si sientes que en invierno tú —o alguien cercano— se enferma con más frecuencia, no estás imaginando cosas: hay razones climáticas, biológicas y sociales que explican este fenómeno.
De acuerdo con Mauricio Rodríguez, profesor de la Facultad de Medicina y vocero del Programa Universitario de Investigación sobre Riesgos Epidemiológicos y Emergentes (PUIREE) de la Universidad Nacional Autónoma de México, durante otoño e invierno se incrementan cada año los padecimientos respiratorios, y enero suele ser el mes con más casos, según datos de la Secretaría de Salud.
En 2024, México registró 17 millones 378 mil 622 infecciones respiratorias entre infecciones agudas, faringitis, neumonías y bronconeumonías. De ese total, 10.1 millones ocurrieron en otoño-invierno, frente a 7.1 millones en primavera-verano, lo que representa un aumento del 41.55 % en temporada invernal. El frío, literalmente, sí enferma más.
Aire seco, espacios cerrados y más contagios
Uno de los factores clave es el aire seco típico del invierno, que facilita la circulación de virus y bacterias. A esto se suma que ventilamos menos los espacios cerrados por las bajas temperaturas y que, en fiestas decembrinas y reuniones, más personas conviven en lugares pequeños, lo que dispara los contagios.
Nuestro sistema respiratorio cuenta con una capa de moco y cilios que atrapan y eliminan microorganismos. Pero en invierno, la baja humedad hace que el moco se seque y los cilios se muevan menos. El resultado: los patógenos entran con mayor facilidad y el cuerpo tarda más en expulsarlos.
El clima frío también obliga al organismo a gastar energía para mantener su temperatura. Si no bebemos suficiente agua, nos deshidratamos, producimos menos secreciones nasales y faríngeas y la respuesta inmune se debilita, creando un círculo perfecto para enfermarnos.
El especialista explica que cuando aumenta el número de personas enfermas, el riesgo de contagio crece de forma proporcional. Es decir, más casos generan todavía más casos, sobre todo si no se toman medidas básicas de prevención.
Ojo con los síntomas
No todo es “solo un resfriado”. Fiebre, dolor intenso, cansancio extremo, tos persistente o dificultad para respirar pueden indicar influenza, COVID-19 o incluso neumonía. Además, en invierno aumenta el uso indiscriminado de antibióticos, lo cual es peligroso. Nunca te automediques y acude al médico ante síntomas importantes.
Mauricio Rodríguez recuerda que, aunque estés vacunado contra COVID-19, influenza o neumococo, puedes contraer otros virus y bacterias. La clave es no confiarse, cuidarse cuando hay síntomas y frenar la transmisión con hábitos responsables.
Recomendaciones para enfermarse menos en invierno
- Beber suficiente agua todos los días
- Ventilar espacios cerrados, aunque haga frío
- Descansar adecuadamente para fortalecer el sistema inmune
- Evitar respirar aire extremadamente frío
- Lavarse las manos con frecuencia
- Cubrirse con el antebrazo al toser o estornudar
- Usar cubrebocas si estás enfermo
- Proteger a niños, adultos mayores y personas con enfermedades crónicas
- No automedicarse y acudir al médico ante síntomas persistentes






















