BUENOS AIRES, ARGENTINA, a 5 de febrero de 2026.— Parece sacada de una película de ciencia ficción, pero es real y habita en las profundidades del Atlántico Sur.
Científicos documentaron frente a las costas argentinas a la medusa fantasma gigante (Stygiomedusa gigantea), una criatura casi transparente que puede alcanzar el largo de un camión urbano y que fue captada en video a unos 250 metros de profundidad.
El hallazgo ocurrió durante una ambiciosa expedición científica que recorrió todo el margen continental argentino, de norte a sur, a bordo del buque de investigación del Schmidt Ocean Institute.
Lo que comenzó como una exploración del fondo marino terminó revelando un océano mucho más vivo y diverso de lo que se creía.

Un gigante silencioso en la oscuridad
La Stygiomedusa gigantea impresiona por su tamaño: su campana puede medir hasta un metro de diámetro, similar a una mesa redonda, mientras que sus cuatro brazos alcanzan hasta 10 metros de largo, como un edificio de tres pisos o un autobús escolar.
A diferencia de otras medusas, no tiene tentáculos venenosos. En su lugar, flota lentamente y utiliza sus largos brazos para atrapar plancton y peces pequeños, algunos de los cuales fueron observados nadando a su alrededor.
El avistamiento de esta medusa —rara vez registrada viva— fue solo una parte de un descubrimiento mayor.
El equipo científico también identificó el arrecife de coral de aguas frías más grande conocido en el mundo, ambientes químicos ricos conocidos como cold seeps, la primera “caída de ballena” documentada en aguas profundas argentinas y al menos 28 especies que podrían ser nuevas para la ciencia.

La expedición estuvo liderada por investigadoras e investigadores de la Universidad de Buenos Aires y el CONICET, quienes destacaron que estos ecosistemas profundos no solo son extraordinarios, sino también frágiles y vulnerables a la actividad humana.
Mientras los vehículos submarinos descendían a zonas donde nunca llega la luz del sol, las imágenes dejaron claro que el fondo del mar argentino está lejos de ser un desierto.

Allí, entre corales milenarios, restos de ballenas y criaturas fantasmales, existe un mundo que apenas empezamos a conocer y que ya nos está pidiendo atención.






















