CIUDAD DE MÉXICO, 5 de febrero de 2026.- Enfermedades que muchas personas consideran erradicadas siguen activas y, en algunos contextos, muestran señales de reaparición. La teniasis y la cisticercosis, padecimientos provocados por el parásito Taenia solium, han vuelto a generar atención entre especialistas debido a que durante la pandemia quedaron en segundo plano dentro de los sistemas de vigilancia y atención médica.
La Organización Mundial de la Salud ha señalado que estas infecciones forman parte del grupo de enfermedades tropicales desatendidas y que su persistencia está asociada a desigualdades en el acceso a servicios de salud, deficiencias en saneamiento básico y movilidad de personas entre regiones con distintos niveles de control sanitario.
Por qué estas enfermedades siguen circulando
De acuerdo con el investigador posdoctoral del Instituto de Biotecnología de la Universidad Nacional Autónoma de México, Ricardo Miranda Blancas, uno de los factores que explica el resurgimiento es el tránsito constante de personas provenientes de comunidades con limitado acceso a servicios médicos.
Algunas de ellas pueden ser portadoras del parásito sin saberlo, lo que facilita que el ciclo de transmisión continúe activo y que estos padecimientos se mantengan circulando, incluso en zonas donde se creían controlados.
El especialista subraya que esta dinámica ha permitido que enfermedades como la teniasis y la cisticercosis permanezcan dentro del grupo de padecimientos desatendidos a nivel mundial.
La teniasis se adquiere al consumir carne de cerdo mal cocida que contiene larvas del parásito. Una vez en el intestino humano, este puede desarrollarse y provocar molestias digestivas, dolor abdominal y pérdida de peso, por lo que sigue siendo considerado un problema de salud pública en distintas regiones.
El riesgo mayor aparece cuando los huevos del parásito ingresan al organismo y se transforman en larvas que se alojan en músculos, piel, ojos o incluso en el cerebro. Esta condición, conocida como cisticercosis, puede derivar en neurocisticercosis cuando afecta al sistema nervioso central.
En México, esta forma de la enfermedad es reconocida como una de las principales causas de epilepsia adquirida y puede generar crisis convulsivas severas y afectaciones permanentes en la calidad de vida.
Prevención es la clave
Aunque en el país se ha observado una tendencia general a la baja en los últimos años, la cisticercosis no ha desaparecido. Los registros del Sistema Nacional de Vigilancia Epidemiológica indican que hasta la semana epidemiológica 31 de 2025 se notificaron 85 casos, una cifra mayor al total acumulado durante todo 2024.
Para el inicio de 2026, los datos correspondientes hasta la semana epidemiológica 3 muestran que se han acumulado 10 casos de cisticercosis en el país, de los cuales seis fueron notificados durante esa misma semana, lo que confirma que la enfermedad continúa bajo vigilancia activa.
Especialistas coinciden en que la prevención sigue siendo la herramienta más eficaz. Cocer adecuadamente la carne de cerdo, mantener hábitos de higiene y realizar desparasitación periódica en los hogares ayuda a cortar el ciclo de transmisión y reducir el riesgo de complicaciones graves.






















