Por Yoisi Moguel
MÉRIDA, Yuc., 21 de abril de 2026.- A pesar del incremento en la presencia de tortugas marinas en las costas de Yucatán, la especie no ha logrado salir de la categoría de peligro de extinción debido a una combinación de amenazas persistentes, entre ellas el resurgimiento del comercio ilegal, la pérdida acelerada de hábitats costeros y los efectos del cambio climático sobre su ciclo de vida.
En Yucatán, el aumento en los avistamientos representa un avance biológico importante, ya que se pasó de registrar apenas unas decenas de nidos a contabilizar miles en la actualidad.
Sin embargo, este repunte no garantiza la supervivencia de largo plazo, pues el éxito de la anidación enfrenta un entorno cada vez más hostil por factores naturales y, principalmente, por la presión humana sobre las zonas costeras.
Alertan por comercio ilegal
Melania López Castro, coordinadora de conservación en Pronatura Península de Yucatán, advirtió que uno de los focos rojos para los ambientalistas es el resurgimiento del comercio ilegal de derivados de la tortuga marina.
Explicó que se documentó la venta de carne y huevos en las inmediaciones de Celestún, sobre todo en zonas remotas donde la vigilancia institucional es limitada y las inspecciones se dificultan por las condiciones geográficas del terreno.
Este saqueo directo en las playas impacta de manera severa el potencial reproductivo de las poblaciones, al anular parte de los esfuerzos de conservación que se realizan durante la temporada de anidación.
Pérdida de hábitat
A la explotación directa se suma la degradación acelerada del entorno natural de la especie. La destrucción de las dunas costeras, señaló la especialista, priva a las tortugas de su principal hábitat para desovar.
Además, en la arena deben enfrentar la presencia de perros ferales y otros depredadores que atacan los nidos, lo que reduce las posibilidades de supervivencia de las crías desde las primeras etapas de su desarrollo.
Los mayores riesgos
López Castro advirtió que, una vez que las crías logran llegar al mar, las amenazas continúan en forma de contaminación por plásticos, aumento de la temperatura asociado al cambio climático y redes fantasma que permanecen a la deriva.
Estas últimas, subrayó, provocan la muerte de miles de ejemplares cada año por enredo o pesca incidental, lo que compromete aún más la recuperación real de las poblaciones en la región.
Llaman a denunciar
Ante este escenario, la especialista llamó a la sociedad a asumir un papel activo en la protección de las tortugas marinas. Señaló que la conservación efectiva requiere no sólo monitoreo científico, sino también colaboración ciudadana.
Entre las acciones clave, destacó la denuncia del consumo de carne y huevos, así como el respeto a los ecosistemas de playa, con el fin de evitar mayores afectaciones a una especie que, pese a la mejora en el número de nidos, sigue enfrentando amenazas críticas para su supervivencia.
La recuperación aún no está garantizada
La coordinadora de Pronatura Península de Yucatán sostuvo que sólo mediante la conciencia colectiva y la vigilancia constante será posible que la tendencia positiva en la anidación se traduzca en una recuperación real y sostenible para las tortugas marinas en Yucatán.













