Por Yoisi Moguel
UMÁN, Yuc., 21 de mayo de 2026.— Un nuevo golpe al patrimonio natural de Yucatán fue contenido por la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), que clausuró de manera total y temporal un proyecto clandestino en la localidad de Yaxcopoil, municipio de Umán, donde se arrasó con casi tres hectáreas de selva secundaria sin contar con los permisos federales obligatorios.
Uso de maquinaria pesada
El daño ambiental fue provocado mediante el uso de maquinaria pesada para abrir caminos, brechas y presuntamente explotar un banco de material pétreo, en operaciones realizadas al margen de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat).
La intervención federal se dio luego de una ola de denuncias ciudadanas difundidas en redes sociales y medios de comunicación, que alertaron sobre la devastación del predio. En respuesta, inspectores de la Profepa acudieron al sitio para realizar una auditoría forestal de emergencia.

Clausura y aseguramiento de equipo
Al confirmar la gravedad de los daños, personal de la dependencia colocó sellos de clausura total temporal en el predio y aseguró de manera precautoria una máquina tipo oruga y una excavadora hidráulica, presuntamente utilizadas para avanzar con las obras ilegales.
La inspección reveló una alteración severa del ecosistema local, donde se realizaron actividades de desmonte, despalme y nivelación del suelo sin autorización, ni medidas de mitigación o compensación ambiental.
Entre las afectaciones más graves se documentó la apertura de un camino de acceso de más de 1.5 kilómetros, lo que implicó el derribo de vegetación herbácea, arbustiva y arbórea. También se detectaron zonas con el suelo completamente desnudo y acumulaciones de material vegetal producto de la tala.
La devastación alcanzó el predio conocido como Becanchen, en la parcela número siete, donde las autoridades documentaron la remoción total de cobertura forestal y nuevas brechas que abarcan más de 17 mil metros cuadrados adicionales.
Procedimiento administrativo
De acuerdo con la Profepa, la eliminación abrupta de la vegetación provocó la pérdida inmediata de servicios ambientales, como la regulación climática, el refugio de fauna silvestre y la capacidad de recarga de los acuíferos.
Tras confirmar que el cambio de uso de suelo se ejecutó de manera clandestina, la Procuraduría inició un procedimiento administrativo contra quien resulte responsable. Los sellos de clausura permanecerán en el sitio mientras se determinan las sanciones económicas y las obligaciones de restauración ecológica.






















