Por Yoisi Moguel
SISAL, Yuc., 25 de mayo de 2026. La paciencia de la naturaleza y el rigor de la ciencia consolidan un milagro verde en el litoral yucateco. El puerto de Sisal se colocó como el gran referente de la resiliencia costera en la Península de Yucatán al confirmarse la recuperación de más de 40 hectáreas de manglar. Este logro histórico es impulsado por las comunidades locales y respaldado por el Laboratorio de Producción Primaria del Cinvestav-Mérida.
Un pulmón que frena el cambio climático
Este ecosistema degradado recuperó su capacidad para frenar el cambio climático. El Laboratorio de Producción Primaria del Cinvestav-Mérida confirmó avances sostenidos en la restauración ecológica de las zonas intervenidas. De manera crucial, se detectó un aumento en la captura de carbono, un indicador vital para la mitigación ambiental global.
Un equipo técnico del Cinvestav-Mérida, en alianza con la ENES Unidad Mérida de la UNAM, se adentró en el manglar para evaluar la evolución de los trabajos. Los científicos midieron el crecimiento en altura, cobertura y diámetro de los árboles. También analizaron variables como la salinidad, la temperatura, el potencial redox y el pH del agua, factores que determinan la salud del suelo marino.
Tecnología de vanguardia
Los investigadores instalaron dispositivos tecnológicos diseñados para medir la sedimentación y la captura de carbono en el suelo. Con esta información, el Laboratorio de Producción Primaria del Cinvestav-Mérida busca generar certezas científicas sobre la recuperación funcional de los servicios ambientales. El monitoreo se mantiene de forma ininterrumpida por más de 10 años, lo que consolida una de las bases de datos históricas sobre restauración costera más valiosas del sureste mexicano.
Comunidad y ciencia
El componente científico no habría sido suficiente sin las manos locales. Grupos comunitarios de Sisal, como los defensores ambientales Fátima y Víctor Puc, realizan las faenas de restauración pese a severas limitaciones presupuestales. El Cinvestav-Mérida subrayó que Sisal es la prueba viviente de que la alianza entre academia y sociedad civil puede devolverle a la naturaleza las herramientas para proteger la costa, blindar la biodiversidad y garantizar la resiliencia de las comunidades que viven del mar.






















