WASHINGTON, D.C., 5 de junio de 2026.- Una nueva fuga de aire detectada en la Estación Espacial Internacional (EEI) obligó a la NASA y a Roscosmos a activar protocolos de emergencia y preparar a parte de la tripulación para una eventual evacuación. Aunque la situación fue controlada, el incidente recordó los riesgos permanentes que enfrentan los astronautas que viven y trabajan en el laboratorio orbital más importante del mundo.
El problema apareció en el módulo Zvezda
La pérdida de presión fue localizada en el compartimiento de transferencia del módulo ruso Zvezda, una estructura fundamental para las operaciones del segmento ruso de la estación. Esta zona ha sido motivo de preocupación desde hace varios años debido a la aparición de pequeñas grietas y filtraciones que han requerido monitoreo constante por parte de los equipos de ingeniería en tierra.
Los cosmonautas Serguéi Kud-Sverchkov y Serguéi Mikáyev asumieron las tareas de inspección y reparación del área afectada. Mediante herramientas y selladores especialmente diseñados para operar en condiciones orbitales, los expertos realizaron pruebas de presión para identificar los puntos exactos de la fuga y evaluar la efectividad de las reparaciones realizadas.
Astronautas se refugiaron en una cápsula
Como medida preventiva, varios miembros de la tripulación se trasladaron temporalmente a una cápsula Crew Dragon, preparada para funcionar como vehículo de escape en caso de una contingencia mayor. La NASA precisó que todos los astronautas permanecieron en condiciones normales de salud y que en ningún momento existió una amenaza inmediata para la integridad física de los ocupantes de la estación.
Cada fuga de aire representa uno de los escenarios más delicados para cualquier misión orbital. En un entorno donde no existe atmósfera exterior, incluso una pequeña pérdida de presión puede convertirse en un problema crítico si no se detecta a tiempo. Por ello, la EEI cuenta con sensores permanentes y estrictos protocolos de respuesta para proteger a la tripulación.
La misión continúa bajo vigilancia
Tras estabilizar la situación, la NASA autorizó el regreso de los astronautas a sus actividades habituales mientras continúa el monitoreo del módulo afectado. Los especialistas revisarán durante los próximos días el comportamiento de la presión interna para confirmar que la reparación fue exitosa. Mientras tanto, la Estación Espacial Internacional seguirá operando como laboratorio científico y símbolo de cooperación internacional, pese a los desafíos que implica mantener una base humana permanente en el espacio.






















