Por Yoisi Moguel
MÉRIDA, Yuc., a 02 de julio de 2026.— Las abundantes lluvias registradas durante las últimas semanas permitieron que la Península de Yucatán permanezca completamente libre de sequía, luego de que las precipitaciones fortalecieran las reservas de humedad en los suelos y mejoraran las condiciones hídricas en Yucatán, Campeche y Quintana Roo.
De acuerdo con el Servicio Meteorológico Nacional (SMN), el volumen de lluvia acumulado ha sido suficiente para mantener un balance favorable de humedad, reduciendo el riesgo de estrés hídrico y favoreciendo tanto a los ecosistemas como a las actividades agrícolas y pecuarias del sureste mexicano.
Los especialistas atribuyen este escenario a la intensa actividad atmosférica registrada durante la primera mitad del año, marcada por la presencia de canales de baja presión, vaguadas en niveles altos de la atmósfera y el paso de cuatro ondas tropicales, sistemas que aportaron humedad por encima de los promedios históricos.

A este comportamiento se sumó la influencia de la tormenta tropical Boris, cuyo aporte de humedad contribuyó a consolidar un superávit de lluvias no solo en la Península, sino también en buena parte del territorio nacional, favoreciendo la recuperación de zonas que enfrentaban un déficit importante de precipitaciones.
El impacto positivo también se reflejó a nivel nacional. Los reportes meteorológicos muestran una reducción considerable de las áreas afectadas por la sequía en el norte y el Pacífico mexicano, además de la desaparición de la categoría de sequía extrema que persistía en varias regiones desde finales de 2022.
Situación en el Sureste
En el sureste, entidades como Tabasco y Chiapas también lograron salir de las clasificaciones de riesgo, consolidando a esta región como una de las que actualmente presenta las mejores condiciones de humedad en el país.
No obstante, los especialistas llamaron a mantener la cautela, ya que en las próximas semanas comenzará la canícula, un periodo caracterizado por una disminución temporal de las lluvias y un incremento significativo de las temperaturas, lo que podría modificar las condiciones actuales.
Además, los meteorólogos mantienen bajo seguimiento la evolución del fenómeno El Niño-Oscilación del Sur (ENOS), cuya intensidad podría alterar el comportamiento de las lluvias, los vientos y las temperaturas durante el resto del verano.
Aunque el panorama es favorable, los expertos coinciden en que el monitoreo permanente será fundamental para evaluar si las condiciones de humedad logran mantenerse una vez que inicie la etapa más cálida del verano en el sureste mexicano.






















