CIUDAD DE MÉXICO, a 4 de agosto de 2026.— Solicitar un servicio de transporte privado durante la noche o intentar comprar boletos para un concierto en alta demanda puede convertirse en una experiencia costosa para miles de usuarios. De acuerdo con el especialista en Economía y Políticas Públicas, José Eduardo López Portillo, detrás de estos incrementos existen algoritmos capaces de modificar los precios en cuestión de segundos con base en diversos factores relacionados con el consumidor.
El experto señala que las plataformas digitales han llevado la tradicional ley de la oferta y la demanda a un nuevo nivel mediante sistemas automatizados que ajustan las tarifas de manera dinámica. Estos programas analizan variables como la urgencia de la compra, la ubicación del usuario e incluso ciertos datos del dispositivo para calcular cuánto estaría dispuesto a pagar por un servicio.
López Portillo explica que esta práctica provoca que dos personas puedan recibir precios distintos por un mismo producto o trayecto, aun cuando las condiciones sean similares. A su juicio, el resultado es un esquema que favorece el aumento constante de las tarifas en momentos de mayor necesidad del consumidor.
Regulación y mayor transparencia
Para ejemplificar este fenómeno, el especialista compara el funcionamiento de estos algoritmos con un vendedor de agua que, al identificar que un cliente tiene sed y no existen otros puestos cercanos, decide elevar el precio del producto en ese instante.
Según diversos análisis económicos citados por López Portillo, en mercados donde existe poca competencia los consumidores pueden enfrentar recargos de hasta 300 por ciento en servicios básicos como el transporte solicitado mediante aplicaciones.
Ante este panorama, el especialista considera necesaria la participación de autoridades regulatorias, entre ellas la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco), para establecer mecanismos que garanticen mayor transparencia en la formación de precios y eviten prácticas que perjudiquen a los usuarios.
Asimismo, sostiene que México podría avanzar hacia un modelo similar al de algunos países europeos, donde las plataformas deben mostrar con claridad el costo final desde el inicio del proceso de compra y existen mayores restricciones al uso de datos personales con fines comerciales.
López Portillo también propone establecer límites a los incrementos en periodos de alta demanda y reforzar la protección de la información sensible de los usuarios. A su consideración, combinar regulación, innovación y educación financiera digital permitiría a los consumidores tomar decisiones más informadas, reconocer posibles abusos y contribuir a un mercado digital más transparente y equitativo.






















