Por Staff
WASHINGTON, D.C., EU., a 29 de julio de 2026.— La política de seguridad nacional del presidente Donald Trump quedó reforzada este martes con la confirmación de Jay Clayton como nuevo director de Inteligencia Nacional, un funcionario ampliamente conocido en México por haber encabezado la investigación que derivó en la acusación penal contra el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, y otros nueve servidores públicos mexicanos.
El Senado estadounidense aprobó el nombramiento con una ajustada votación de 51-47, otorgando a Clayton la responsabilidad de coordinar el trabajo de las 18 agencias de inteligencia de Estados Unidos y asesorar directamente al presidente sobre amenazas a la seguridad nacional.
La figura de Clayton cobró notoriedad internacional el pasado 29 de abril, cuando, en su calidad de fiscal del Distrito Sur de Nueva York, informó sobre una acusación federal en la que se señala a Rocha Moya y a otros funcionarios de presuntamente colaborar con líderes del Cártel de Sinaloa mediante una red de protección política y recepción de sobornos. Las autoridades mexicanas rechazaron entonces las imputaciones y defendieron la presunción de inocencia de los involucrados.
Aunque su trayectoria se desarrolló principalmente en el ámbito jurídico y financiero —incluyendo su paso por la Comisión de Bolsa y Valores (SEC)—, Clayton aseguró durante su comparecencia ante el Senado que su experiencia como fiscal le permitió adquirir conocimientos suficientes para dirigir la comunidad de inteligencia estadounidense.
La controversia
Su designación también estuvo rodeada de controversia. Senadores demócratas cuestionaron su postura sobre la elección presidencial de 2020, así como algunas actuaciones emprendidas durante su gestión como fiscal. Pese a ello, el bloque republicano cerró filas en torno al candidato impulsado por Trump.
La llegada de Clayton al frente de la Inteligencia Nacional ocurre en un momento en que la cooperación entre México y Estados Unidos enfrenta nuevos desafíos en el combate al narcotráfico, el crimen organizado y el tráfico de fentanilo, temas que continuarán marcando la agenda bilateral en los próximos meses.






















