Por Staff
NUEVA YORK, EU., a 14 de julio de 2026.- El mercado internacional de fósiles escribió un nuevo capítulo con la venta de “Gus”, un impresionante Tyrannosaurus rex de 67 millones de años, que se convirtió en el dinosaurio más caro jamás subastado al alcanzar un precio de 50.1 millones de dólares durante una puja celebrada por la casa Sotheby’s en Nueva York. La cifra superó ampliamente la estimación inicial de entre 20 y 30 millones de dólares, confirmando el enorme interés que despiertan las piezas paleontológicas de gran valor histórico.
La subasta mantuvo en suspenso a la sala durante 10 minutos, mientras siete compradores, tanto presenciales como por teléfono y en línea, competían por quedarse con el fósil. Al caer el martillo, el público respondió con aplausos al concretarse una venta que rompió todos los registros previos para un dinosaurio y colocó a “Gus” como la pieza más valiosa en la historia de este tipo de remates.
El rugido más caro de la historia
El ejemplar fue descubierto en el condado de Harding, Dakota del Sur, y requirió cinco años de excavación, restauración y preparación antes de ser exhibido. Considerado el T. rex más grande y completo vendido hasta ahora, destaca por su extraordinario estado de conservación y por ofrecer a científicos y coleccionistas una valiosa ventana al pasado de uno de los depredadores más emblemáticos que habitaron la Tierra.
Con este resultado, “Gus” dejó atrás el récord impuesto en 2024 por el estegosaurio “Apex” y superó también la histórica venta del T. rex “Stan” en 2020, consolidando una tendencia al alza en el mercado de fósiles de alto valor. Especialistas señalan que estas piezas son cada vez más codiciadas tanto por coleccionistas privados como por instituciones culturales.
No obstante, la venta también reavivó el debate dentro de la comunidad científica sobre el destino de estos hallazgos. Diversos paleontólogos sostienen que ejemplares de esta relevancia deberían permanecer en museos o centros de investigación para garantizar su conservación, estudio y acceso al público, mientras otros consideran que la inversión privada también puede contribuir a preservar este patrimonio prehistórico.






















