Por Yoisi Moguel
MÉRIDA, Yuc, a 19 de abril de 2026.- En selva yucateca, donde hoy se levantan los cimientos de la Terminal de Transferencia de Carga del Tren Maya, un equipo de especialistas trabaja en devolverle la forma a un juego de pelota hallado en el sitio arqueológico Chichan Panadero, en la comisaría de Poxilá, Umán.
El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), dio a conocer que este vestigio arqueológico se remonta a un periodo entre el 800 y el 300 a.C., y es uno de los pocos testimonios del periodo Preclásico excavados íntegramente en el noroeste del estado.
El hallazgo, identificado técnicamente como TC_08066, destaca por su valor histórico y por la labor de rescate ante el evidente deterioro.
Durante años, la estructura fue blanco del saqueo de piedras y el crecimiento desmedido de la vegetación, lo que comprometió su estabilidad interna.

Ante este panorama, un equipo liderado por la arqueóloga Susana Echeverría Castillo emprendió un minucioso proceso de consolidación preventiva para restituir la volumetría original de este espacio sagrado de los mayas.
La arquitectura de este recinto, precisó el INAH, se compone de dos basamentos paralelos que delimitan una cancha de 15.50 metros de largo, custodiada en su extremo sur por una estructura transversal conocida como cabezal.
Para su rescate, explicó, los expertos realizaron una limpieza profunda de núcleos constructivos y emplearon hilos maestros para rectificar las dimensiones exactas del monumento, logrando asegurar su estabilidad y frenar el avance del tiempo.

Consideró que este juego de pelota destaca por su cronología, pues a diferencia de las famosas canchas de Oxkintok o Cobá, que pertenecen al periodo Clásico, los restos en Poxilá ofrecen una ventana única hacia las formas de vida más tempranas de la región.
Aunque el deterioro impidió confirmar la existencia de banquetas en talud, la similitud con otros sitios de la misma época sugiere que la esencia del juego ya estaba consolidada siglos antes del esplendor de las grandes urbes mayas.
Este proyecto de salvamento arqueológico cuenta con un ingrediente social fundamental, la participación directa de los habitantes de Poxilá, ya que al integrarse a las cuadrillas de trabajo, la comunidad contribuye a la construcción de la infraestructura moderna y fortalece su vínculo con el legado de sus antepasados, siendo testigos de cómo un fragmento de la historia emerge entre el polvo de las obras ferroviarias para reclamar su lugar en la memoria de Yucatán.






















